Aunque ya habían tocado en México, como parte de los festivales Colmena, en 2008; en la Ciudad de Guadalajara ese mismo año, y en el Festival Corona, en 2013, Sigur Rós se presentó por primera vez en un concierto en solitario en la capital, el lunes en el Auditorio Nacional.

Entre proyecciones azules y verdes, la banda compuesta por Jónsi Birgisson (voz), Georg Hólm (guitarra) y Orri Páll Dýrason (batería) apareció en punto de las 21:00 horas ante 10 mil seguidores, de acuerdo con cifras oficiales. Entonaron así las primeras notas de “Á”, que el público recibió extasiado, entrando bajo el hechizo de los islandeses.

Momentos después, una serie de luces amarillas, que parecían pequeñas luciérnagas, se hicieron presentes en “Ekki Múkk”, en donde el ánimo de todos iba en aumento.

El grupo responsable de los álbumes Von (1997), Ágætis byrjun (1999), () (2002), Takk… (2005), Með suð í eyrum við spilum endalaust (2008), Valtari (2012) y Kveikur (2013), lució sus grandes dotes musicales en “Dauðalagið”, que se prolongó por casi 13 minutos.

Uno de los temas más ovacionados fue “Glósóli”, en la que al fondo aparecieron paisajes gélidos y volcánicos de Islandia, país donde surgió esta banda en enero de 1994.

A continuación, Jónsi se dirigió al público, pero como lo hizo en islandés, la mayoría sólo aplaudió agradeciendo el gesto.

Luego de un breve intermedio, Sigur Rós volvió al escenario para la mejor parte de la velada, que incluyó los temas “Óveður” – primera pieza presentada para su próximo álbum-; “Staralfur” -uno de sus temas más populares y en donde las proyecciones simularon estrellas- y “Sæglópur”, una de las más ovacionadas de la noche y en donde varios terminaron en lágrimas.

La producción de la banda continuó sorprendiendo al proyectar figuras geométricas o explosiones cósmicas en las pantallas, luces de colores en el escenario, y sobre todo, mostrando esa destreza de Jónsi para sostener notas largas y su forma única de rasgar la guitarra con un arco de chelo.

Finalmente, el grupo que ha formado parte de varias bandas sonoras en cine, y que tuvo una participación especial en Game of Thrones, se despidió tras dos horas de concierto con una prolongada ovación de pie; demostrando que su música trasciende fronteras, nacionalidades y hasta el idioma; pues aunque probablemente no se entienda el significado de sus letras, logran unir a todos bajo una total calma; hipnótica, hechizante, y en donde se comparte un mismo sentimiento.

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