Susan Morrow, una exitosa galerista de Los Ángeles, recibe el manuscrito de la novela Animales nocturnos, escrita por Edward Scheffield, su exesposo. En medio de una crisis de inseguridad provocada por una nueva exposición y la infidelidad de su actual pareja, Susan comienza a leerla, descubriendo entre sus páginas la trágica historia de una familia “desgarrada” por una pandilla de salvajes con la cual tienen la desgracia de coincidir durante una noche en una solitaria carretera texana. Conforme avanza su lectura de este relato de venganza, Susan comienza a recordar tanto su relación con Edward, como las razones por las cuales fracasaron como pareja, desenterrando antiguos crímenes y pecados difíciles de borrar.

Diseñador gráfico especializado en el diseño de interiores y artista reconocido internacionalmente por su trabajo como director creativo de casas de moda como Yves Saint Laurent y Gucci, el texano Tom Ford (nacido en 1961) ha llamado la atención con sus dos largometrajes: A single man (2009) y Animales nocturnos (2016).

En la primera cinta, inédita en México y solamente transmitida por la televisión por cable, Ford orquesta el doloroso retrato un profesor homosexual incapaz de superar la muerte accidental del hombre quien fuese su pareja durante 16 años, haciendo una crónica del día en el cual planea suicidarse. La historia, inspirada en una novela de Christopher Isherwood (el mismo de Adiós, Berlín), se ambienta en la Norteamérica de 1962, el momento cumbre de la era Kennedy, en medio de la incertidumbre existencial provocada por la Guerra Fría (poco antes ha ocurrido la célebre Crisis de los Misiles con la URSS) y el cambio de valores que detonará la rebelión mundial de 1968. En este filme, Ford devela los pilares de su oficio fílmico. Sus principales puntos de apoyo son una sólida dirección de actores para orquestar personajes fascinantes (en ese filme, la dolorosa interpretación de Colin Firth como el protagonista), una narrativa dislocada (que pasa del monólogo interno, al ir y venir del personaje al presente y al pasado) y una estilización escenográfica, fotográfica y formal que convierte al entorno en el cual se desarrollan los protagonistas en un personaje indispensable para entender su comportamiento.

Animales nocturnos reproduce y hace trascender este mismo estilo. Existe la protagonista, encarnada por Amy Adams, con una extraña mezcla de melancolía, vulnerabilidad y frialdad al mismo tiempo. Susan es un ser que depende de su imagen y se amolda a la perfección en elegantes escenarios minimalistas, marcados por frías atmósferas; sus profundos ojos azules, su serena belleza enmarcada por su cabellera pelirroja y su perfección al vestir, al igual que una modelo profesional (se notan los antecedentes artísticos de Tom Ford), la convierten en una criatura que bien pudiera estar entre las protagonistas de El demonio neón (2016). El realizador construye sobre su actriz el entramado emocional de un filme entre cuyas fuerzas motoras se encuentra la soledad (Susan está siempre sola, comunicada solamente a través del teléfono) de aquellos que todo lo tienen, pero que están vacíos por dentro.

La lectura de la novela Animales nocturnos arrastra al espectador y a la protagonista hacia una dualidad entre la realidad (el plano de Susan) y el de la ficción narrativa, en la cual Susan le brinda a Tony, el protagonista, el rostro de su exmarido. Ésta no es solamente la estrategia que los lectores hacemos al adentrarnos en un libro (brindar rostros familiares a los protagonistas), sino que Susan también inicia una odisea introspectiva para tratar de entender las razones de su fracaso emocional con Edward. Un fracaso enarbolado por inseguridades, infidelidades, falta de fe y crueldad por parte de una mujer que alguna vez quiso romper los esquemas burgueses de su origen para aterrarse después y entregarse a una vida lujosa pero vacía, fría como una tumba.

A estos dos planos narrativos (el de Susan como lectora y el de Susan como protagonista de su propio pasado), se suma una tercera historia: la de la ficción literaria, en la cual Tony Hastings, padre de familia y estadounidense modelo, quien es arrancado de su familia a manos de una pandilla de patanes que asesinan a su esposa y su hija. Devastado, encontrará en un alguacil enfermo de muerte (encarnado por un estupendo Michael Shannon) la oportunidad de trascender la justicia legal para vengarse. Sin embargo, Tony resulta una lástima como “ángel vengador”, acosado siempre por una debilidad y falta de decisión que harían enfurecer hasta al Hamlet shakespeariano. En este relato, los protagonistas de Animales nocturnos encuentran un espejo negro donde mirarse, donde apreciar en qué momento el amor se volvió abandono, en qué instante traicionaron lo que sentían para querer parecer. Y aunque la literatura consigue salvar esas emociones que de otra forma se perderían, también se darán cuenta que en la vida no hay segundas oportunidades.

Trailer Animales Nocturnos

ANIMALES NOCTURNOS (Nocturnal animals, Estados Unidos, 2016). Dirección: Tom Ford. Guión: Tom Ford, inspirado en la novela Tony & Susan, de Austin Wright. Fotografía en color: Seamus McGarvey. Música: Abel Korzeniowski. Edición: Joan Sobel. Con: Amy Adams (Susan Morrow), Jake Gyllenhaal (Tony Hastings/Edward Sheffield), Michael Shannon (Bobby Andes), Aaron Taylor-Johnson (Ray Marcus), Isla Fisher (Laura Hastings), Armie Hammer (Hutton Morrow), Laura Linney (Anne Sutton). Producción: Tom Ford y Robert Salerno. Compañías productoras: Artina Films, Fade to Black Productions, Focus Pictures, Universal Pictures. Duración: 116 minutos.

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