Emad y Rana son una joven pareja de actores iraníes que deben abandonar su departamento en Teherán cuando éste sufre graves daños estructurales a causa de una construcción vecina. Un amigo les consigue un nuevo apartamento en la azotea de un edificio. Cierta noche, mientras Emad está ausente, un desconocido entra al lugar y ataca salvajemente a Rana. Mientras ella intenta sobreponerse, Emad buscará obsesivamente al culpable, poniendo en riesgo su cordura, su vida profesional y la aparente estabilidad de su matrimonio.

Bérénice Bejo en la Película El Pasado (2013)

El realizador iraní Asghar Farhadi (Isfahan, 1972) es un cineasta cuya obra reciente es bien conocida en México, gracias a la participación de sus películas tanto en la Muestra Internacional de Cine como en el Foro Internacional de la Cineteca. Una separación (2011) y su primera película filmada en Francia: El pasado (2013), han construido para el cineasta un prestigio bien ganado como uno de los cineastas iraníes más importantes de su generación. Su cine no remite a las comunidades rurales iraníes en donde ocurren las obras maestras de Abbas Kiarostami, ni tiene la vocación de denuncia de las películas de Jafar Panahi, cineasta en arresto domiciliario. Los personajes de Farhadi son hombres y mujeres profesionistas que viven en ambientes urbanos y pertenecen a una clase media educada. Por eso mismo, sus tribulaciones van más allá de la mera supervivencia o del arraigo a la tierra.

Película El Cliente

FFarhadi ha encontrado en esto un estilo, que si bien parte de las bases mismas del cine iraní contemporáneo, con su filosa mirada para diseccionar la realidad social de su país a través de epopeyas cotidianas del hombre común, herederas del Neorrealismo italiano en particular, se aventura a los pantanosos terrenos del melodrama familiar como base para lo que realmente desea apuntar como su visión del mundo. Con pantanoso me refiero a que el buen melodrama, con su estilización visual que apuntala las emociones desbordadas de sus protagonistas, debe tener detrás un realizador sensible para equilibrar sus fuerzas y no decantarse en el chantaje sentimental y los clichés románticos más absurdos. Farhadi, al contrario, ha apostado por la contención emocional de sus actores, una puesta en escena hiperrealista para la cual el plano secuencia es esencial, pues no permite que la tensión decaiga o la ausencia de música intrusiva. Narrativamente, sus películas son como matrioshkas en las cuales una situación devela otra, sucesivamente. Así, en Una separación, el fracaso de un matrimonio, la orfandad emocional de una hija y un desafortunado pleito legal, revelan los profundos abismos sociales y jurídicos de la sociedad iraní actual. El pasado, por su parte, más que el retrato estridente de una familia disfuncional, era una reflexión sobre la preponderancia de la memoria en las relaciones amorosas.

Puesta en escena Un Viajante en el Teatro Monomoy de Chatham Estados Unidos – Foto: Amanda Vecciarelli

El cliente retoma los mejores elementos del cine de Asghar Farhadi, pero incorpora uno nuevo que es además esencial en la formación profesional del director. El teatro es en la cinta mucho más que un mero contexto profesional. El cineasta elige que sus personajes participen en una puesta en escena minimalista de un clásico de Arthur Miller: La muerte de un viajante, escrita en 1949. Emad encarna a Willy Loman, el anciano agente viajero protagonista a quien sus sueños rotos terminan por asfixiar en el fracaso. Rana encarna en la obra a Linda, su sufrida esposa, que calla desde siempre su insatisfacción vital entregándose a un hombre sin esperanzas. Una vez ocurrido el ataque climático del filme, Emad, el actor y profesor universitario que goza del respeto de sus alumnos, comienza a transformarse en el viejo Loman, al ser incapaz de equilibrar lo que siente acerca del suceso y de apoyar emocionalmente a Rana con su alma quebrantada. El punto climático será cuando Loman y Emad se unan diabólicamente sobre el escenario, agrediendo violentamente a un compañero actor.

Película El Cliente

El cliente es una dolorosa disección de las emociones masculinas de un personaje, educado, civilizado y básicamente bueno, a quien su propio orgullo de hombre va deshumanizando. Más que lo ocurrido a Rana, a Emad le repugna el hecho de que un tipo haya tratado a su mujer como una prostituta. Astutamente, Farhadi nunca revela los detalles del hecho, por lo cual las fantasías de Emad se potencian en su cabeza y en el ánimo del espectador. Encontrar al responsable no será suficiente; el protagonista demuestra que la crueldad no tiene límite. La visión humanista del filme es notable, pues el agresor no es un monstruo de maldad, sino un pobre diablo quien por ceder a la tentación, desató a un retorcido ángel vengador. A cualquiera podría pasarle.

Película El Cliente

Emad y Rana quedan “rotos” al final de la odisea. Pero la fractura ya estaba desde antes, tan profunda como esas grietas del hogar que debieron abandonar. La incertidumbre ante el futuro, la falta de hijos y las insatisfacciones varias, las hicieron más profundas. Grietas que ningún otro cemento más que el amor, podrían resanar.

EL CLIENTE (Forusande, Irán-Francia, 2016). Dirección y guión: Asghar Farhadi. Fotografía en color: Hossein Jarafian. Música: Sattar Oraki. Edición: Hayedeh Safiyari. Con: Shahab Hosseini (Emad), Taraneh Alidoosti (Rana), Babak Karimi (Babak), Farid Sajadhosseini (el hombre), Mina Sadati (Sanam), Maral Bani Adam (Kati), Mehdi Koushki (Slavash). Producción: Alexandre Mallet-Guy y Asghar Farhadi. Compañías productoras: Memento Films, Arte France Cinéma, Asghar Farhadi Productions. Duración: 120 minutos.

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