En 1947 Gran Bretaña aún se está recuperando de la devastación de la Segunda Guerra Mundial. Las calles y los edificios esperan ser reconstruidos tras los bombardeos aéreos que destruyeron muchas ciudades del país. La comida sigue racionándose y las arcas del estado están casi vacías. Pero ante este desolador panorama, la nación encuentra un momento de júbilo con la boda de la hermosa y joven princesa Isabel con un elegante Felipe Mountbatten.

la-corona-nota-2
Foto: Claire Foy y Matt Smith – © Alex Bailey/Netflix

Así comienza La Corona, la serie original de Netflix, que narra la historia de la reina Isabel II, en la que se van desvelando las intrigas personales, los romances y las rivalidades políticas que desembocaron en hechos decisivos para la segunda mitad del siglo XX.

El creador Peter Morgan [The Queen (La reina), El desafío – Frost contra Nixon] vuelve a colaborar con el director Stephen Daldry (Billy Elliot, Las horas) y el productor ejecutivo Andy Harries [The Queen (La reina)], con el que trabajaron en la obra teatral ganadora de un premio Tony The Audience. La productora ejecutiva es Suzanne Mackie (Las chicas del calendario, Mad Dogs). The Crown lleva la historia de la reina Isabel II más allá de lo que se mostró en The Audience, ahondando en la vida tanto pública como privada de esta conocida figura histórica y de las personas que la acompañan.

Netflix ha apostado fuerte por la serie La Corona, dándole a Peter Morgan y a su equipo toda la libertad creativa para que contasen la historia de la familia más famosa del mundo con el nivel y la elegancia que se merece.

Foto: Claire Foy como Elizabeth II y Matt Smith como Philip Mountbatten, Duque de Edimburgo - © Robert Viglasky/NetflixFoto: © Alex Bailey/NetflixFoto: Jared Harris Rey Jorge 6to y Victoria Hamilton como La Reina Madre ElizabethFoto: Vanessa Kirby como Princesa Margaret - © Robert Viglasky/NetflixFoto John Lithgow como Sir Winston Churchill - © Alex Bailey/Netflix

Los protagonistas de la serie son: Claire Foy (Wolf Hall) como la reina Isabel, Matt Smith (Doctor Who) como el duque de Edimburgo, Vanessa Kirby (Un tranvía llamado deseo) como la princesa Margarita y John Lithgow (Cosas de marcianos) como el primer ministro Winston Churchill. La guinda de este impresionante reparto la ponen Jared Harris (Mad Men) como el rey Jorge VI, Victoria Hamilton (Victoria y Alberto) como la Reina Madre, Dame Eileen Atkins (Mansfield Park) como la reina María y Alex Jennings [The Queen (La reina)] como David Windsor, que abdicó del trono como Eduardo VIII siguiendo los dictados de su corazón para casarse con Wallis Simpson (Leah Williams).

UNA JOVEN REINA

la-corona-nota-4
Foto: Claire Foy, Matt Smith – © Alex Bailey/Netflix

La princesa Isabel espera poder disfrutar durante muchos años de su felicidad conyugal antes de ascender al trono; su deseo es tener tiempo para ocuparse tranquilamente de su familia en Malta mientras que la prometedora carrera de su marido en la Marina prospera. Pero este sueño de vida sencilla se ve pronto truncado con la inesperada muerte de su padre, el rey Jorge VI. Con tan solo 25 años hereda la Corona y con ella todas las responsabilidades que conlleva.

“La Corona trae consigo una serie de responsabilidades y reorganiza las estructuras del poder de modo que supone todo un reto”, comenta Peter Morgan. De repente, Isabel dejar de ser únicamente esposa, hermana o hija. Ahora es reina, cabeza de la familia, jefa de Estado, cabeza de la Iglesia anglicana y cabeza de la Commonwealth.

“Lo que ha sido realmente interesante de escribir no ha sido este o aquel evento histórico, sino el hecho de que se trata de una familia y que uno de los miembros de la familia, resulta que es la Corona, un ente que cambia la estructura de todo”, nos cuenta Peter Morgan.

Es un tema que Peter Morgan conoce a la perfección.

la-corona-nota-5
Foto: Helen Mirrel y Michael Sheen en la película La Reina (The Queen)

Fue el guionista de la galardonada The Queen (La reina) protagonizada por Helen Mirren (ganadora del premio Óscar a mejor actriz por su papel) en la que se analizaba la relación entre Isabel II y el primer ministro Tony Blair los días que sucedieron a la muerte de la princesa Diana. También es el autor de la producción teatral aclamada por la crítica The Audience que narraba la relación entre Isabel II y sus primeros ministros.

Peter Morgan, que tiene un don para hacer de los hechos históricos dramas entretenidos y esclarecedores, quería sumergirse en estas relaciones y descubrir de qué están hechas esas personas que son protagonistas de esos momentos históricos. La televisión, y Netflix en particular, son los medios perfectos para que Peter Morgan, Stephen Daldry y el resto del equipo descubran cómo se comportan estos fascinantes personajes en la intimidad, al tiempo que disfrutan de la libertad artística y creativa para plasmar su punto de vista.

El afamado compositor Hans Zimmer se sintió inmediatamente atraído con la idea de componer la música para La Corona, su primer proyecto para la televisión. “Este medio nos permite contar la historia de un modo diferente”, comenta. “Nos deja ser comunicativos, en realidad podemos estudiar más a estos personajes que creemos que ya conocemos. Y, por supuesto, el hecho es que no sabemos nada de ellos”.

EL ALMA DE LA CORONA

La historia que se cuenta en La Corona se centra en cómo esta familia hace frente a unas circunstancias increíbles. “Son las tensiones de esa familia, la responsabilidad de gobernar, ante el país y hasta ante Dios”, dice el director Stephen Daldry. “Son mitad humanos y mitad semidioses, un tema fascinante para explorar”.

Trailer The Crown

Es un proyecto ambicioso nunca antes planteado en Gran Bretaña. El mundo que habitan estos personajes es extraordinariamente exquisito y el equipo creativo tras La Corona ha tenido que traspasar con frecuencia los límites para que la serie alcanzara el nivel necesario. “Si vas a contar la historia de una de las familias más ricas y famosas del mundo, tienes que estar a la altura”, comenta el productor de la serie Andrew Eaton (Rush).

“Hemos trabajado para que el nivel fuese lo más alto posible ante la cámara y, por supuesto, para hacer justicia a estos tremendos hechos históricos”, dice Philip Martin (Principal sospechoso), que se une a Stephen Daldry como director y productor ejecutivo de la serie. “Pero al mismo tiempo, somos conscientes del hecho de que tenemos el privilegio de acceder al mundo de nuestros personajes y ser capaces de estar cerca de ellos, de saber lo que piensan y de vivir tal y como ellos lo hacen”.

¿QUIÉN ES ISABEL II?

la-corona-nota-6
Dibujo de Elizabeth II de Inglaterra

Puede que la reina Isabel sea la soberana más conocida del mundo, pero la verdadera Isabel sigue siendo un misterio, a pesar del escrutinio al que los medios tienen sometida a su familia. Como dramaturgo, Peter Morgan sabe que existe una delicada línea entre la realidad y la ficción. Por eso se toma muy en serio su papel como intérprete de estos personajes y eventos reales. “Tienes que reflexionar sobre lo que vas a decir, tienes que ser responsable”, afirma.

Detrás de los guiones de Peter Morgan existe un equipo que durante dos años y medio ha realizado una ardua investigación. Han estudiado meticulosamente archivos, biografías y actas de los consejos de ministros, además de las cientos de conversaciones que Peter Morgan ha mantenido con personas relacionadas con la Casa Real. Tan solo después de toda esta labor se ha permitido el crear una historia en la que intercala momentos de ficción. “La trama principal es real, son hechos históricos”, dice Suzanne Mackie. “Pero cuando llegamos a los momentos más personales e íntimos, ahí sí que hemos tenido que usar nuestra imaginación”.

la-corona-nota-7
Foto: Claire Foy – © Alex Bailey/Netflix

“La Isabel de Peter Morgan es una persona bastante inocente que ha tenido una educación sobreprotectora”, dice la actriz Claire Foy, que da vida a la reina en la pantalla. “Ha recibido una educación excelente para hacer siempre lo correcto. Le han inculcado el respeto a los demás. Pero desde los once años ha crecido con la idea de que un día se convertiría en reina”.

De repente se ve envuelta en un mundo para el que no la han preparado, en el que tendrá que tomar decisiones importantes y lidiar con los planes a veces siniestros de otras personas, sin olvidarse de cuidar a su familia, al tiempo que llora la muerte de su padre. “Pienso que es una persona amable, entrañable, fuerte, decidida, divertida e inteligente”, dice Claire Foy, que demuestra así la gran afinidad que tiene con Isabel. “A veces, le permiten mostrarse tal y como es, y otras no”.

Nuestra ficha de esta serie aquí

LA REINA POR ERROR

El destino de Isabel no era el de ser reina. Su padre el rey Jorge VI, al que tanto quería, subió al trono cuando su hermano mayor David, el rey Eduardo VIII, abdicó en 1936 para casarse con la estadounidense Wallis Simpson, divorciada dos veces. El escándalo sacudió a la monarquía y a las instituciones británicas en un tiempo en el que muchas familias reales fueron derrocadas dejando que el hermano más joven salvase la Corona.

“El rey Jorge VI nunca quiso ser rey”, dice Jared Harris, que interpreta al achacoso monarca conocido cariñosamente como Bertie. Era un padre encantador con sus dos niñas, Isabel y Margarita, que junto a su esposa Isabel, conocida más tarde como la Reina Madre, formaban una familia muy unida. “Su identidad familiar era muy sólida, algo muy difícil de mantener cuando se convirtió en rey. Este mismo problema lo tuvo su hija cuando se convirtió en reina”.

“En muchos sentidos es una saga familiar, pero se trata de algo más”, dice Suzanne Mackie. “Se trata de Gran Bretaña y de quiénes somos y dónde nos encontramos en esa época de la posguerra tan cambiante”.

Peter Morgan y su equipo nunca han querido hacer historia del estilo “cada semana cuento lo que pasó” sobre la Gran Bretaña de la posguerra. “Hemos intentado ser más elegante en la narración”, añade Suzanne Mackie. “E inevitablemente sigues el devenir de un período de la historia británica que es increíblemente compleja, importante y decisiva”.

EL ELENCO

Claire Foy, de la que Peter Morgan afirma que “me ha hecho mejor guionista de lo que soy”, ha asumido la ingente tarea de darle vida a la reina. Su sentido del deber y de la responsabilidad en su nuevo puesto a menudo la lleva a defender los misteriosos procedimientos y las arcanas reglas que acompañan a la Corona. “Es fuerte, tenaz, con los pies en la tierra”, dice Claire Foy. “Pero también es completamente ingenua en cuanto a cómo funciona el mundo y las intenciones de las personas”.

Junto a ella está Matt Smith, que interpreta a Felipe, el duque de Edimburgo, que en muchos aspectos es lo contrario a su esposa. No quiere dejarse intimidar por las instituciones británicas y tiene su propia historia familiar. Criado huérfano, el grandísimo sentido de la pérdida de Felipe es el del fuerte lazo familiar por el que ha trabajado tanto. “Es una persona fiel, tiene su toque de irreverente y curioso”, nos cuenta Matt Smith. “Tiene sed de progreso, conocimiento y modernidad. Además, posee un gran sentido del humor”.

Una princesa tanto en sentido literal como metafórico, Margarita, interpretada por Vanessa Kirby, es la despreocupada hermana menor de Isabel. “Son como la noche y el día”, afirma Vanessa Kirby. “A media que Isabel va asumiendo sus nuevas responsabilidades, la tensión entre las dos va aumentando”. Margarita fue siempre la estrella por naturaleza, la que atraía todas las miradas. “No podía ser más fiel a su familia, pero al mismo tiempo se opuso a ella”, añade Vanessa Kirby. El distanciamiento entre las dos hermanas se acentúa cuando Isabel actúa como soberana para evitar que Margarita se case con el capitán Peter Townsend, mano derecha de su padre y también divorciado.

El padre de Isabel y Margarita, el rey Jorge VI, interpretado por Jared Harris, es un hombre estoico, gentil y muy afable. El rey Jorge VI nunca estuvo cómodo con la presión que conlleva el peso de la Corona. Sin embargo, a él, al igual que su hija, lo guía su sentido del deber para con su pueblo como soberano. “Siempre comprendió que era el sustituto, pero nunca pensó que tendría que asumir esa responsabilidad”, dice Jared Harris. “Con su familia siempre era feliz; pensaba que tendría que participar en pequeños eventos pero que llevarían una vida tan normal como pudiesen”.

El rey Jorge VI es lo opuesto a su hermano mayor, el duque de Windsor (el rey Eduardo VIII/David), interpretado por Alex Jennings. La oveja negra de la familia, el duque de Windsor nunca ha podido superar el disgusto y el escándalo desde que abdicó al trono. “Creo que de algún modo fue muy íntegro cuando renunció al trono y se quedó junto a la mujer que amaba”, opina Alex Jennings. “No creo que fuese consciente de las drásticas consecuencias de su decisión”. David conserva un firme sentido del derecho, a pesar de renunciar al trono y quizás aumentado por una vida de inactividad desde que se exilió.

La reina Isabel, la Reina Madre, interpretada por Victoria Hamilton, supuso un gran apoyo para su marido durante el tiempo que fue rey. La Reina Madre, que enviudó prematuramente a los 51 años, lucha por mantener su posición de poder y sentido del deber. “Peter Morgan le ha concedido una posición ventajosa que según mi opinión los espectadores nunca esperarían que tuviera”, dice Victoria Hamilton. “He aprendido mucho sobre su necesidad de preservar la institución que es la familia real y cómo estaba involucrada con ella”.

La matriarca de la familia real, la reina María, interpretada por Eileen Atkins, es el último lazo con la era victoriana. Inteligente, con una voluntad de hierro, distante, pero entregada a su deber como la antigua soberana y consejera de la heredera. “La reina María ejerce una gran influencia en el modo en que Isabel II se comporta una vez en el trono”, dice Eileen Atkins. Las ideas de María hoy en día se considerarían extremadamente anticuadas, pero aún así, creo que han servido a nuestra reina perfectamente”.

Y, por supuesto, tenemos a Winston Churchill interpretado por un afable John Lithgow. Con 78 años y en el poder, Churchill se centra en redefinir su legado como conciliador más que como belicista. Con una joven reina que llega al trono meses después de su reelección, Churchill lo ve como una oportunidad de influir en la monarquía y en el estado del país. “Tiene dos frentes abiertos”, nos cuenta John Lithgow. “Uno es enseñar a la reina comportarse como tal y el otro es mantener su puesto de primer ministro que, en realidad, no debería estar ocupando. Un león en invierno”.

La elección de John Lithgow para interpretar uno de los personajes más icónicos de la historia británica fue muy atrevida. “Precisamente por acercarse al personaje desde la perspectiva estadounidense, John Lithgow le aporta un toque distinto. No puede evitarlo”, dice Peter Morgan. “Para mí era algo fresco y diferente”.

“Me aproximé al personaje con verdadero terror”, confiesa John Lithgow, que en principio se sintió intimidado, pero que con el tiempo comprendió por qué interpretar a alguien diferente fue una buena idea. “De algún modo se trata de hacer que la gente se plantee la imagen tan vívida que tienen de él”.

El reparto se completa con los talentos a los que Zimmer llama “lo mejor de lo británico”. Encabezando el equipo de las maquinaciones en el Palacio de Buckingham tenemos a Sir Allan “Tommy” Lascelles, interpretado por Pip Torrens (Orgullo y prejuicio ) y que da vida al secretario privado del rey Jorge VI, antes de convertirse en la mano derecha de Isabel. Se encarga de mantener las tradiciones y de que la casa funcione. Junto a él tenemos al caballerizo mayor del rey, o agregado militar, el capitán Peter Townsend, interpretado por Ben Miles (V de vendetta). Veremos cómo el condecorado héroe militar intimida con un miembro de la familia. Y del lado del número 10 de Downing Street, tenemos a Jeremy Northam (Los Tudor) que interpreta al rival principal de Churchill, Sir Anthony Eden. En principio era el designado para suceder a Churchill, pero cuando este no dejó el poder, su relación se enrareció. La salud de Anthony Eden se va deteriorando a lo largo de los años. Su sentido del deber le genera sentimientos encontrados. Se siente desilusionado ante la decisión de su viejo mentor de no darle el relevo y se verá obligado a encontrar su propio camino.

LA ESENCIA DE LOS PERSONAJES

Desde el principio, Peter Morgan, Stephen Daldry y el resto del equipo se dieron cuenta de que no iban a hacer una serie en la que los actores se parecieran físicamente a sus personajes. “Íbamos a elegir a los mejores actores para el papel incluso si no se parecían”, dice Stephen Daldry. “Queríamos ofrecer a los espectadores la esencia de esos personajes; permitir que los propios actores le infundieran nueva vida a los personajes”.

El objetivo de Ivana Primorac (Charlie y la fábrica de chocolate) como encargada de peluquería y maquillaje era transformar al reparto en los personajes sin convertirlos en meras caricaturas. Apodada “la reina de las pelucas”, trabajó meticulosamente para conseguir que los personajes fuesen lo más reales posible.

Para la increíble transformación de John Lithgow como Winston Churchill, no hizo falta ninguna prótesis. Ivana Primorac guarda un par de trucos bajo la manga, pero quería evitar usar capas y capas de maquillaje en la cara, para que John Lithgow pudiese encarnar más fácilmente al héroe de guerra. “No ha habido un solo momento en el que pudieras decir que se había utilizado alguna peluca o que ese pelo no era real”, afirma Andrew Eaton. “Ha sido un trabajo muy, pero que muy convincente”.

Michele Clapton (Juego de tronos), la diseñadora de vestuario, ganadora de un Emmy, se ha enfrentado a una tarea monumental en la primera temporada: recrear la boda real y la coronación. Para Michele Clapton fue fundamental asegurarse de que los dos momentos públicos más icónicos de la vida de Isabel fuesen réplicas casi perfectas, para ganarse la confianza de los espectadores. Esto le daba la libertad de interpretar a su modo cómo iban vestidos y, en especial, en los momentos privados. “Nosotros mismos nos poníamos nuestras propias cortapisas”, dice Michele Clapton. “Pero nuestra idea desde el principio fue que lo haríamos lo mejor que pudiésemos, sin rodeos”.

El método que ha seguido Michele Clapton para cada una de las hermanas ha sido bien diferente. La reina está más cómoda en pantalones, un cárdigan, con ropa confortable, pero lleva una vida que no puede vestir así todo el tiempo. “Cuando está trabajando en el Palacio de Buckingham lleva su uniforme diario, vestidos de tonos azules o malvas, para no romperse la cabeza”. También están por supuesto los vestidos de gala para los actos oficiales, pero nunca ha demostrado un gran interés por la moda. En cambio Margarita era un icono de la moda. “A Margarita le encantaba la ropa”, dice. “Solía probarse los vestidos para ver cómo se movían las telas por los pasillos, me encanta esa visión”.

Para Michele Clapton era realmente importante el imaginarse una paleta de colores. Lo primero que hace es coger unas cuantas telas y teñirlas para averiguar qué es lo más le pega a un personaje. Para sopesar las distintas opciones, también ha contado con el diseñador de producción Martin Childs [Shakespeare in love (Shakespeare enamorado)], ganador de un Óscar. Se trata de hallar la esencia del personaje “sin caer en la pedantería”, concluye la diseñadora.

LA RECREACIÓN DE SUS MUNDOS

El plan original de los creadores de la serie era el de reconstruir la mayoría de los decorados en los estudios, pero el equipo pronto se dio cuenta de que no iban a conseguir estar a la altura del mundo de estos personajes en un decorado artificial.

“A cualquier sitio que miras, cada detalle, no creo que nunca lo hubiéramos conseguido”, dice Suzanne Mackie. “Lo que es maravilloso es cuando consigues esa magnitud, belleza y grandeza tan increíbles, además de esa sensación intimidatoria. Entonces colocas a uno de nuestros personajes, a solas quizás, en esa inmensa habitación y, de repente, esa imagen puede valer muchísimo más de lo que estás intentando contar”.

La Corona se rodó por todo el sur de Inglaterra, en multitud de casas señoriales, iglesias, aeródromos, calles, ayuntamientos, escuelas, etc. Una de las más vastas mansiones es la de Lancaster House en Pall Mall en el centro de Londres, que sirvió para rodar las escenas de las habitaciones para asuntos oficiales en el Palacio de Buckingham. “Muchas de las localizaciones que hemos elegido son suntuosas y nuestro equipo se ha encargado de decorarlas con un gusto exquisito”.

Con el fin de otorgarle más empaque, decidimos irnos con el equipo de La Corona a filmar además de en Inglaterra, en Escocia y Sudáfrica.

“Escocia es un lugar hermosísimo que le aporta majestuosidad a la serie”, dice Claire Foy, a pesar de los retos a los que a veces nos enfrentábamos. En los primeros días del rodaje, la producción tuvo la oportunidad de jugar con lo lejos que se podía llegar con esa idea de la proporción. “La familia real tiene una fuerte conexión emocional con Escocia”, dice Martin. “Es importante para ellos. Y queríamos captar eso, así que rodamos la relación entre ellos y el paisaje”.

Otra ubicación clave era Sudáfrica, donde rodamos las escenas de Kenia en la primera parte de la serie. Isabel y Felipe se van de viaje a Kenia para visitar los países de la Commonwealth y para pasar unas breves vacaciones, en lugar de su padre que está enfermo. Durante el viaje se entera de que su padre ha fallecido y es cuando se convierte en reina. “Se asemeja a tomar un baño caliente”, dice Foy. Son los días más felices de Isabel y Felipe, antes de que los sacuda la tragedia. Las escenas rodadas aquí resuman luz y calidez. “Lo que Stephen Daldry filmó en África es simplemente alucinante, son imágenes hermosísimas”, dice Hans Zimmer. “Verdaderamente es ese momento el más dichoso de la pareja, así que la música que tengo que componer tiene que ser feliz”.

El diseñador de producción Martin Childs y su equipo recrearon varios escenarios en el estudio entre los que se incluían las habitaciones privadas de Isabel y Felipe, las oficinas del Palacio Buckingham, las oficinas del número 10 de Downing Street, así como exteriores con las puertas del Palacio de Buckingham y la famosísima puerta del número 10 de Downing Street.

Los dos exteriores se construyeron con las dimensiones casi reales, a excepción de una cosa: la puerta del número 10 de Downing Street. John Lithgow es bastante más alto que el primer ministro real de aquellos días, así que el equipo de Martin Childs construyó una puerta más grande de lo que es en realidad, llamándola “la puerta especial de John”.

Había otros toques especiales en el decorado para exagerar determinados elementos. Como Gran Bretaña aún se estaba recuperando de la guerra, no había dinero para hacer esas reparaciones tan necesarias a edificios emblemáticos. Stephen Daldry, en concreto, quería que el deterioro estuviese presente.

“Te encontrarás en una habitación que parece espléndida y rica, entonces de repente te das cuenta de que el papel pintado está estropeado, hay un trozo de pared con humedad y que este mundo que creemos conocer se está derrumbando poco a poco”, dice Hamilton. “Entonces te encuentras ante un grupo de personas que están de algún modo intentando por todos los medios que no se desmorone ese mundo y preservar eso que llaman monarquía”.

LA CORONACIÓN

Las pretensiones y los deseos de la serie se resumen en la coronación, un evento sumido en la tradición que oficialmente unge a la monarquía a los ojos de Dios. Muestra lo mejor de The Crown: la pompa y las circunstancias, a lo que la serie aspira y la increíble atención al detalle.

El equipo creativo intentó captar toda la realidad posible para hacer creíble el evento. Para conseguirlo, pasaban horas escudriñando las imágenes de archivo y filmando en multitud de localizaciones, incluida la catedral de Ely, un templo normando construido con un estilo similar al de la abadía de Westminster y un decorado construido para la ocasión en Pinewood Studios. Cientos de extras daban vida a los distintos estamentos militares, de la Commonwealth, así como a otros dignatarios y miembros de la realeza de todos los países. El departamento de vestuario tuvo que recrear, aparte de los vestidos de la coronación de Isabel, otros cientos.

“Fue un reto bastante importante”, dice Andrew Eaton. “Tienes todas esas piezas cambiantes tan diferentes unas de otras. Pero el modo en que están representadas en la pantalla demuestra adónde quiere llegar esta serie y, con suerte, es una representación que se ajusta bastante a lo que realmente pasó”.

La coronación también nos muestra la sutileza y la elegancia de la narración y nos hacer ver que la trama recae en los momentos tranquilos. Ese momento fascinante marcará un antes y un después en la relación de Isabel y su marido. Felipe, un macho alfa que no quiere vivir a la sombra, se siente castrado cuando se tiene que arrodillar ante la nueva reina. Tienen una tremenda discusión en la abadía de Westminster la víspera de la coronación cuando él le pide que haga una excepción. Isabel no accede y tendrá que pagarlo muy caro durante su matrimonio.

“Peter tiene la habilidad de detectar esos problemas emocionales, que son la base de The Crown. Detrás de todos esos complicados rituales y ceremonias maravillosas, encontramos emociones muy auténticas, muy poderosas, muy instintivas”, dice Martin, que dirigió el episodio. “Se trata de las relaciones entre personas, maridos y esposas, hombres y mujeres, desafiantes luchas de poder profundas y complejas que él logra articular de un modo muy hermoso”.

“Están los grandes actos públicos que todos conocemos a la perfección, pero existen también esas otras escenas que son realmente fascinantes, las que se viven en los dormitorios, en los sitios íntimos a los que jamás tendríamos acceso”, dice Stephen Daldry. “Muchas de estas escenas pueden ser absolutamente desoladoras cuando piensas por lo que ha pasado la familia, a qué situaciones se han expuesto, o incluso, los hemos expuestos nosotros mismos”.

EL ROMANCE TOWNSEND

Otro de los momentos decisivos de The Crown es la forma en la que Isabel afronta el acechante escándalo relacionado con el romance de Margarita. La hermana pequeña de la reina se enamora del que fuera caballerizo mayor de su padre, Peter Townsend. Fue miembro de confianza del equipo del rey, un condecorado héroe de guerra y un destacado piloto de caza. Sirvió al rey Jorge VI hasta que este falleció. Su relación con la familia real era cada vez más estrecha, mientras que dejaba desatendida a su propia familia lo que llevó a su esposa a pedirle el divorcio. Para Margarita, Peter Townsend fue un gran apoyo cuando su padre murió y su hermana, con la que se llevaba estupendamente, ascendió al poder. “Era una persona con los pies en la tierra”, dice Vanessa Kirby. “Todos confiaban en él, un hombre atractivo, tranquilo. Y ahí estaba Margarita, llena de vida, magnífica, creativa. Pasó lo que tenía que pasar, se enamoraron”.

Margarita anuncia que se va a casar con Peter Townsend, divorciado. Esto provocará un escándalo en todo el país del nivel de la abdicación de su tío, amenazando los cimientos de la monarquía. Lascelles, el secretario privado de la reina, informa a Isabel de la existencia de una confusa ley del siglo XVIII en la que se recoge que los miembros de la familia real con menos de 25 años necesitan del permiso de la soberana para casarse. Para Isabel es una forma fácil de quitarse el problema de encima, pero alejará a Margarita de su vida. “La reina Isabel se encuentra en medio de un dilema: el amor por su hermana junto al deseo de verla feliz y el sentido de lo correcto y el cumplimento con la ley”, dice Ben Miles. “Es uno de los momentos más traumáticos de esta primera temporada”, añade Stephen Daldry.

ISABEL Y CHURCHILL

El origen de toda la serie es la relación entre Churchill e Isabel, junto a la fascinación que Peter Morgan siente por ellos. Un hombre en los últimos años de su vida, una mujer al comienzo de la suya, “hay un momento en que se necesitan y, en cierto modo, se ponen a prueba. Pensé que sería divertido ver a estos personajes en acción”, dice Peter Morgan. La repentina llegada al trono de Isabel es un bocanada de aire fresco para la carrera política de Churchill que le infundirá fuerzas para agarrarse al poder.

“La joven reina se dejó guiar muchísimo por Winston Churchill, y él confiaba en ella y en el retraso de su coronación para no dejar el poder”, afirma Stephen Daldry. “Así que es una interesante relación de dependencia mutua”.

Como Gran Bretaña no tiene constitución escrita, la jefa de estado, que es la soberana, tiene una relación única con el gobierno arraigado en la tradición. Ha asumido el papel de ser una figura imparcial, y por convención, no le está permitido decir a los ministros qué tienen que hacer. Sin embargo, Isabel mantiene una relación muy cercana con el gobierno. La soberana recibe todos los días informes del ejecutivo y además celebra una audiencia todas las semanas con el primer ministro en el cargo, donde su función es escuchar y ofrecer consejo.

“Peter Morgan describe nuestra constitución en la obra de teatro The Audience como una vieja ciudad con demasiadas capas, con todo tipo de callejones sin salida y callejas que no van a ninguna parte, esqueletos y huesos”, dice Stephen Daldry. “Es algo vivo, dinámico, cuyo interés reside en que es una norma no escrita, es de ese tipo de conjunto de leyes no habladas, pero habladas a la vez y que se pueden interpretar de muchísimas maneras”.

“Parte de la grandeza de la obra está en que explora el misterio sobre cómo funcionaba en realidad esa relación, qué se suponía que era, cómo se llegó hasta ahí y cómo evolucionó históricamente”, reflexiona Andrew Eaton.

Todo lo que Isabel II hace es en servicio de la corona. “Si hablamos de alguien que cree que están donde están porque Dios lo ordenó, eso te da rápidamente una idea. Y si te refieres a la cabeza del estado y a la cabeza del ejecutivo, los dos ahí sentados, se convierte en un acto constitucional”, dice Peter Morgan. “Lo que quiere decir que incluso una conversación informal entre la reina y su primer ministro, tiene su repercusión”.

EL CUENTO DE HADAS MODERNO

La Corona nos invita a conocer un mundo al que nunca hemos sido invitados, un mundo del que nunca formaremos parte, lo que Zimmer compara con un “distorsionado cuento de hadas moderno”.

“Desde mi punto de vista, se trata de una familia que ha sufrido una terrible pérdida y no sabe cómo afrontarla”, dice Claire Foy. “Y lo más extraño sobre esta familia es que son observados y dependen de la situación política y económica del mundo”.

Nunca vamos a saber realmente lo que pasa tras las puertas del Palacio de Buckingham, pero Peter Morgan tiene la capacidad de traducir un evento histórico en algo verídico y universal que es donde reside la grandeza de The Crown. “Espero que rápidamente se convenzan de que tratamos de contar una historia muy sofisticada con un sofisticado lienzo de fondo, que en proporción es ambicioso, y muy sincero en las relaciones más personales”, dice Suzanne Mackie.

A pesar de que es una historia basada en Gran Bretaña, con el trasfondo histórico del país, los temas son globales. “Creo que cualquier persona en cualquier país llegará a conocer a esta familia, pero también se darán cuenta de la naturaleza extraordinaria de las relaciones con sus súbditos y el propio gobierno, es algo fascinante”, dice Stephen Daldry. “Pienso que no se trata únicamente de una historia británica. Los espectadores encontrarán señales de todas las culturas del mundo”.

COMPARTIR
Artículo anteriorla corona
Artículo siguientechangarrito en acción

Dejar una respuesta

Escribe tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí