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En México, desde hace más de 450 años, existe la tradición de colocar altares de Dolores durante la Semana Santa o días previos a ésta, con la intención de recordar los dolores vividos por la virgen María durante la crucifixión de su hijo, Jesús. Cada año varios museos de la ciudad hacen este tradicional montaje.

Como el del Museo de El Carmen, en San Ángel titulado Altar a la Virgen de Dolores, distribuido a lo largo de 16 metros que permiten al público conocer, a través de una serie de pinturas escenas clave del evento, como La oración en el huerto y Rey de burlas o El señor de la meditación, de Cristóbal Villalpando. Así como los elementos que conforman un altar tradicional como pequeñas macetas de barro en forma de animales con semillas germinadas que representan la eucaristía; naranjas adornadas con banderitas doradas que remiten al dolor de la virgen y esferas de vidrio soplado que contienen agua de color (verdes, azules, moradas) que representan las lágrimas derramadas por María.

También hay dos tapetes (de color morado y rojo) elaborados con aserrín, arena y semillas, donde se retrata la iconografía del momento previo a la crucifixión de Cristo: el canto del gallo, las monedas, los clavos, la espada y la cruz en donde muere.  El punto central del altar, es una corona de espinas y la imagen de la Virgen de los Dolores que está rodeada por dos pinturas de ángeles, flores moradas, esferas de vidrio soplado que representan lágrimas, velas y música sacra. 

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Otro altar que puede visitarse por la misma zona es el del Museo Casa del Risco, Centro Cultural Isidro Fabela, Plaza de San Jacinto 15. Ambos cierran el 3 de abril

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