carlos

Pompones, borlas, macramé, bordados y tejidos son los soportes de su obra. Todos ellos se encuentran en las más de setenta piezas distribuidas a lo largo de las salas que conforman la exposición, en la que es posible admirar lo mismo un paisaje, un desnudo o una escena erótica.

Se trata de El hilo de la vida. Bordados 1994-2015. Carlos Arias, presente en el Museo Universitario del Chopo. Una muestra que pone de manifiesto lo que puede resultar de la unión de la tradición con lo contemporáneo. Una simbiosis que el artista de origen chileno parece haber logrado de manera bastante acertada.

Asentado como docente en nuestro país desde 1998, Arias abandonó en 1994 la pintura para dedicarse al bordado como una opción de reflexión conceptual en la labor manual. Gran parte de la muestra abarca ese periodo y más allá de 2004, cuando el artista decide regresar a la pintura.

Confinado al trabajo doméstico propio de las mujeres y marginado como parte del conjunto de las artes menores o como artesanía hecha por campesinos e indígenas, el bordado posee sin embargo una gran capacidad expresiva. Carlos Arias a través de su labor como pintor-bordador, ha realizado una crítica de la representación y creado un conjunto de obras que subvierten aspectos de la pintura, así como las dicotomías de lo masculino y lo femenino, lo alto y lo bajo, la materialidad y el deseo.

El bordado le interesó por su necesidad de introspección, de estar más ligado a un tiempo de trabajo en el taller y así tener más espacio interno de análisis conceptual sobre el quehacer artístico y su relación con el exterior.

En principio realizó intervenciones en bordados hechos por otras personas; después usó los patrones comerciales, agregando un desarrollo visual de carácter personal. Surgió entonces la necesidad de crear diseños propios y una experimentación en torno a los valores perceptuales y las posibilidades conceptuales de los materiales.

“El hecho de construir un espacio plástico paso a paso, con la entrada y salida de la aguja, hace que éste deba ser pensado; así, lo que es el acto creativo se dilata y permea lo cotidiano, determinando un tiempo reflexivo e intelectual”, expresa el artista. En su obra, Arias dota al hilo de un potencial escultórico que opera lo mismo en relación a constituir volúmenes que a trabajar sensaciones de orden táctil y a desarrollar metodologías de orden constructivo.

Así, lo mismo crea esculturas eróticas como Cunnilingus, o piezas donde los pompones y otros materiales invaden las telas estampadas para evocar musgos o corales, lo que da por resultado conjuntos cargados de opulencia.

La muestra se estructura en ocho ejes temáticos: Pintura de aguja, Intervención mestiza, Cuando el hilo toma cuerpo, El “Yo” pespuntado, Retrato de familia, El hilo de la vida, Bordado y Sexualidad: pliegues y discursos. En este último el creador presenta la serie Didáctica, un conjunto de pañuelos bordados con una serie de fragmentos relacionados con la sexualidad, sacados de textos como Historia de la sexualidad de Foucault. Temas que aglutinan aspectos medulares de su biografía tales como su sexualidad, la memoria de su desplazamiento del gobierno de la Unidad Popular de Chile (1970-1973), su exilio en México y sus vaivenes entre geografías y prácticas. Una exposición que con cada obra va hilvanando la intimidad de su creador.

Dejar una respuesta

Escribe tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí