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Martina García Cruz tiene más de setenta años y desde que era niña empezó a trabajar con sus manos el ixtle para hacer ayates que su padre luego vendía en la plaza de los lunes en Ixmiquilpan, Hidalgo. Desde entonces no ha dejado de tejer y enseñar a los demás lo que sabe.

Martina García Cruz tiene más de setenta años y desde que era niña empezó a trabajar con sus manos el ixtle para hacer ayates que su padre luego vendía en la plaza de los lunes en Ixmiquilpan, Hidalgo. Desde entonces no ha dejado de tejer y enseñar a los demás lo que sabe.

Hoy sus diseños y los de otros artesanos como Pedro José Mendoza Canul, de Yucatán, comparten espacio con el trabajo de grandes diseñadores como Manuel Méndez, Pedro Loredo o Armando Mafud en la exposición El arte de la indumentaria y la moda en México. 1940-2015.

Considerada pionera en su tipo, la muestra es visitada por un público que, entre  curioso e intrigado por el encuentro de dos universos al parecer tan opuestos, se disemina entre los espacios de las salas del Palacio de Iturbide para admirar los modelos usados por María Félix en La diosa arrodillada o en Tizoc, sólo para constatar que La Doña tenía una cintura de avispa o aquél otro que Silvia Pinal usara cuando Diego Rivera le pintó su retrato.

Algunos más se centran en las imágenes fotográficas que acompañan la muestra o para plantarse frente a las pantallas que reproducen fragmentos de películas donde actrices como Elsa Aguirre, Angélica María, Raquel Olmedo o Alma Muriel, lucen impecables modelos que ahora puede saberse, gracias al montaje, quienes diseñaban.

Curada por Ana Elena Mallet y Juan Coronel Rivera, la muestra reúne más de 400 piezas en dos conjuntos: uno que reúne prendas de indumentaria tradicional frente a otro que revisa 75 años de historia de la moda en México, en un constante  diálogo que se observa a través de materiales, formas y motivos ornamentales. 

moda6Así, por un lado está el arte popular textil desarrollado en México en torno al atuendo e indumentaria de culturas indígenas como la maya, tzotzil, mazahua, otomí, purépecha, totonaca, huasteca, nahua, amuzgo o huichol, junto a piezas de carácter mestizo a través de figuras como la china poblana y elcharro o prendas como el quechquémitl y el rebozo, que son referentes en nuestra identidad cultural.

La conexión con la indumentaria de alta costura mexicana se da por medio de una gran pasarela que muestra cómo diseñadores de la talla de Ramón Valdiosera, Manuel Méndez, Pedro Loredo, Armando Mafud, Carla Fernández y Pink Magnolia, entre otros, han marcado tendencia y generado una moda nacional, y cómo ésta ha recibido la influencia de la indumentaria y los símbolos asociados con la tradición nacional al tiempo que ha buscado apropiarse de las tendencias internacionales. 

La muestra que de manera sutil lleva de la mano al visitante por un recorrido en donde los dos universos por momentos se confunden, se complementa con accesorios como sombreros, aretes, collares, carteles, bocetos, revistas así como un conjunto de obra pictórica.

 

 

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