Penetrar en su mundo es como acudir al sueño de un surrealista. A un sitio donde todo es posible. Donde los gatos tienen cuerpo de violín o los termómetros pueden medir la virilidad o las emociones. Un mundo mágico donde existe todo tipo de artefactos y máquinas voladoras.

Es Camino andado, exposición de Mario Martín del Campo, que ofrece al visitante un recuento de cinco décadas de creación a través de las maravillas que se revelan ante sus ojos. Maravillas que incluyen joyería, grabado, escultura, arte objeto y escenografía.

En su texto El neosurrealismo de Mario Martín del Campo, Raquel Tibol escribiría que este artista “es clasificable dentro del surrealismo fantástico por la práctica de un juego estético muy imaginativo, por la intensidad de sus filigranas metafóricas y por la cambiante representación de claves simbólicas. En su capacidad para reconfigurar la realidad se filtran dos fuentes: una lejana y otra más reciente. La lejana es Jerónimo Bosch. A más de cuatro siglos de haberlas producido, sus extravagancias, su enorme sentido del humor, su elocuencia satírica y su dibujo perfecto siguen contagiando a artistas de todos los continentes. El Bosco es el ascendiente más legítimo de todos los surrealismos. La fuente más cercana para Mario Martín del Campo es Remedios Varo, quien tejía con invención y erudición una narrativa visual de ensueño”.

La muestra, que se presenta en las salas del Museo Franz Mayer, reúne 132 piezas trabajadas en distintos materiales como madera, plata, vidrio o huevos de avestruz y conchas de mar que dan vida a pájaros, caballos, toros, perros y gatos, una fabulosa galería que también contempla arlequines, optometristas y todo tipo de personajes extravagantes.

Lo cual no es de extrañar porque Mario Martín del Campo ha mantenido una estrecha relación con otras artes, sobre todo las escénicas: teatro, ópera y ballet.

“Esta exposición —ha dicho su autor— es el resultado de la dinámica entre mi mente, mis sentidos y mis manos…” De ahí que el escultor, pintor, dibujante, escenógrafo, vestuarista y orfebre jalisciense lograra conformar un mundo tan fantástico como inquietante.

MUSEO FRANZ MAYER, Av. Hidalgo 45, Plaza de la Santa Veracruz, Centro Histórico. Martes a domingo, 10:00 a 17:00 horas. Admisión $90. (CENTRO)

Dejar una respuesta

Escribe tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí