Cada mañana, Dulce María se levanta con la ilusión de que alguien llame a su teléfono para solicitar una visita guiada. Las que más le alegran son las grupales porque eso significa entrada de recursos. Aunque a veces se ha llevado sorpresas porque hay quien le ha dejado más de lo que pudiera aportar un grupo de cinco o más personas. Pero todo es bienvenido.

Dulce es artista visual. Trabajó en el área de difusión del Museo de Arte Moderno bajo la dirección de la doctora Teresa del Conde y hace cuatro años decidió abrir un pequeño museo para exponer la obra de su madre Marithé de Alvarado.

Para ello acondicionó en su casa algunos espacios como salas de exposición, donde el visitante puede apreciar una breve selección de 2,000 diseños creados a lo largo de siete décadas por una mujer de más de 90 años que usó el azúcar como soporte de su obra.

El recorrido por la colección es breve y las piezas se encuentran distribuidas en el pasillo, el comedor y lo que era el taller de Marithé, en muebles que forman parte de la decoración de la casa y en vitrinas que el Museo Universitario del Chopo le prestó de sus bodegas.

El Museo del Azúcar, al igual que otros pequeños recintos de la Ciudad de México, lucha por sobrevivir día a día a fin de dar a conocer su acervo al público. La entrada al lugar no tiene anuncios, ni nada que haga pensar que se está frente a un museo, pero por una de las ventanas se pueden ver algunos de los modelos azucarados a los que se accede sólo previa cita.

La experiencia de Dulce María en el mundo de los museos no ha sido suficiente para que termine de levantar el pequeño recinto. Ha buscado apoyos, becas y colaboraciones, pero nada.

“Ha sido una tarea difícil porque muchas de las piezas sólo existen en el papel y hemos tenido que rehacerlas; otras estaban muy dañadas y las restauramos para poderlas exponer. No tenemos apoyos ni recursos para solventar los gastos y lo que entra de donativos apenas sirve para los materiales”, nos cuenta.

Dulce es quien da las visitas al público, también hace la difusión y es la responsable de la museografía. “No puedo cobrar una entrada, ni abrir de forma permanente porque no tengo quién me ayude, por eso al final de la visita lo único que les pido es un donativo voluntario.

”Algunos de mis ex compañeros del Museo de Arte Moderno, especialistas en museografía o museología ya jubilados, se han ofrecido para ayudarme en las tareas, pero como es lógico quieren cobrar un sueldo y no puedo pagarles, así que tengo que bastarme sola”.

En tres ocasiones Marithé de Alvarado ha sido postulada para Premio Nacional de Ciencias y Artes Campo VI Artes y Tradiciones Populares; este año en el ahora Premio Nacional de Artes y Literatura en el campo IV Artes y Tradiciones Populares. De obtenerlo, el premio contribuiría no sólo a reconocer su trayectoria sino que constituiría un gran apoyo para el desarrollo de su Museo, en el que anhela dejar su legado para las nuevas generaciones.

Avenida Cuauhtémoc 950, entre Eugenia y San Borja, Del Valle. Visitas guiadas, previa cita al 5523-8434.

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2 COMENTARIOS

  1. Excelente exposición y además muy notable el trabajo en azúcar, que combina además elementos arquitectónicos y artísticos extraordinarios, felicitaciones a Dulce María por esta labor incansable de promoción cultural.

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