Napoleón fue su proyecto frustrado. Después de años de ardua investigación, la película más ambiciosa de Stanley Kubrick no se realizó, primero por sus costos, y luego porque representaba un riesgo para los estudios de cine que consideraban el tema fuera de moda.

Fue así como guión, fotografías y estudios de vestuario fueron a dar a su casa de Londres junto con materiales de otras cintas que sí filmó y que lo llevaron al sitio que le corresponde en la historia del cine mundial.

Ojos bien cerrados, dirigido por Stanley Kubrick (1999, Reino Unido/Estados Unidos). Tom Cruise, Nicole Kidman y Stanley Kubrick durante un descanso en el rodaje de la película. © Warner Bros. Entertainment Inc. Fotografía: Manuel Harlan

De El día del combate (1951) a Ojos bien cerrados (1999), pasando por Espartaco, Lolita, Odisea 2001 del espacio, Naranja mecánica, Barry Lyndon o El resplandor, en las películas de Kubrick lo mismo desfilan hordas que evocan el umbral de la especie humana, que una pandilla de sociópatas capaz de hacer de la violencia un festín.

Stanley Kubrick en el set de Espartaco (Estados Unidos, 1959–60). Foto: © Universal Studios Inc.

Ya lo decía Steven Spielberg: “En toda la historia del cine no ha habido nada como la visión de Kubrick, de esperanza y asombro, de gracia y misterio, de humor y de contradicción. Fue un regalo para nosotros, y ahora un legado”.

Naranja mecánica, dirigida por Stanley Kubrick (1970-71, Reino Unido/Estados Unidos). Malcolm McDowell y Stanley Kubrick en el set de la película. Foto: © Warner Bros. Entertainment Inc.

Talentoso, visionario, obsesivo y perfeccionista, Stanley Kubrick era una máquina de ideas para quien todo lo que podía ser escrito o pensado, era factible de ser filmado. Un hombre que tenía una especial debilidad por los criminales y los artistas, porque como el mismo decía: “No toman la vida como viene”.

Su fascinante mundo ha dado lugar a Stanley Kubrick: la exposición, que después de presentarse por 16 ciudades del mundo, llega a la Cineteca Nacional, sólo que a diferencia de su presencia en aquellas ciudades, en la capital mexicana se ha puesto énfasis en la parte escenográfica, combinada con la museográfica en la que el Museo del Palacio de Bellas Artes les brindó asesoría.

2001: Odisea del espacio, dirigida por Stanley Kubrick (1965–68, Reino Unido/Estados Unidos). Foto fija. © Warner Bros. Entertainment Inc.

La muestra reúne más de 900 piezas, entre objetos originales, fotografías y proyecciones, además de ambientaciones escenográficas fieles a las películas de Kubrick que se apoyan en elementos de iluminación, instalación y video. Un material que refleja el rigor del proceso creativo del cineasta que se entregaba durante años a cada proyecto.

El recorrido se divide en 16 módulos que corresponden al mismo número de filmes dirigidos por Kubrick en los que el público podrá deleitarse con el vestuario de Barry Lyndon, las maquetas del laberinto de El resplandor y de la sala de guerra de Dr. Strangelove; las máscaras de Ojos bien cerrados, instalaciones alusivas a Naranja mecánica o 2001. Odisea del espacio, storyboards y guiones de diversas películas, así como datos e imágenes de proyectos que el director no pudo concretar, como fue el caso de Napoleón o Aryan papers, una película sobre el Holocausto basada en la novela de Louis Begley: Mentiras en tiempos de guerra. Un proyecto que también abandonó aunque por razones distintas, fue el estreno en 1993 de La lista de Schindler, de Steven Spielberg.

STANLEY KUBRICK. LA EXPOSICIÓN. Cineteca Nacional, Avenida México-Coyoacán 389, Xoco. Loc. $65. Hasta el 18 de diciembre. Consultar horarios en stanleykubrick.cinetecanacional.net

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