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Considerado uno de los creadores mexicanos más importantes del siglo XX, debido a su gran aportación a la arquitectura contemporánea de nuestro país y a su calidad profesional y humana que siempre lo distinguió, el rigor es el sello característico del quehacer arquitectónico de David Muñoz, autor de construcciones emblemáticas como el Palacio Legislativo de San Lázaro y la actual Torre Prisma, en colaboración con Ramón Torres, Sergio Santa Cruz y Salvador Aceves. La presente muestra reúne una serie de planos, maquetas, fotografías, dibujos y diversos objetos que dan cuenta de su legado. El arquitecto Mauricio Muñoz Anchondo, hijo del homenajeado y curador de la exhibición, asegura que a su padre lo caracterizó “la precisión y la meticulosidad, tanto en el conjunto como en los detalles. Algunas de sus creaciones son paradigmas de la aplicación de las concepciones plásticas y artísticas que enfatizan los valores culturales regionales”. David Muñoz, dice, tenía “un profundo conocimiento de la tecnología moderna y un gran talento para proponer soluciones particulares, patentes en sus proyectos. Sus obras van desde un motel en San Miguel de Allende, hasta conjuntos universitarios y estaciones del Metro”. Subraya que un capítulo importante en su producción arquitectónica es el que desarrolló, entre 1979 y 1982, en colaboración con Pedro Ramírez Vázquez y Jorge Campuzano, el cual consistió en un ejercicio particularmente novedoso: el diseño de los edificios de gobierno para Dodoma, la entonces nueva capital de Tanzania. Otro aspecto fundamental en su vida fue la docencia, pues durante 25 años fue profesor de proyectos en la Escuela Nacional de Arquitectura –actual Facultad– de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde formó e influyó en numerosas generaciones de arquitectos que hoy son autores del paisaje mexicano. La forma, la masividad, la textura y el claroscuro marcan su estilo, pero en particular la sencillez, lo funcional y la proporción. Los proyectos que desarrolló en su despacho durante más de cinco décadas de trabajo y las soluciones que propuso le dieron una impronta característica a su obra, que permanece en sus hijos. Gran admirador de las culturas indígenas de México; las respetaba profundamente por el uso de la simetría, la proporción y la forma de sus construcciones envueltas en una cosmovisión de equilibrio entre el hombre y su entorno, conocimiento del que se apropió debido a sus orígenes rurales en el estado de Guanajuato. Otras obras significativas de David Muñoz son: el Centro de Prensa de las Olimpiadas de 1968, el edificio de Gobierno de la República Unida de Tanzania (en África Central) y las rectorías de las unidades Azcapotzalco y Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana y de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas del Instituto Politécnico Nacional. Museo Nacional de Arquitectura, Palacio de Bellas Artes, cuarto piso, Avenida Juárez y Eje Central Lázaro Cárdenas, Centro Histórico, 5510-2853 exts. 112 y 118. Martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas. Admisión $45. (CENTRO)

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