santiago4

Y si tú sabes que el espejo, gracias a la disposición de sombras y de luces, te mues­tra los objetos de realce, y tienes en tus colores sombras y luces más poderosas aun que las del espejo; si aciertas a combinarlas conjuntándolas, tu obra parecerá una cosa natural vista en un gran espejo.

Leonardo Da Vinci (Tratado de la pintura, Cap. ccclxv.)

Mirar estas escenas es como observar a través de un espejo porque las imágenes se presentan más reales de lo que parecen. Es como si el original se hubiese duplicado por efecto del reflejo. Pero si se observa cada detalle con detenimiento, podrá descubrirse que se trata de escenas irreales y hasta teatralizadas.

Son imágenes descendientes del realismo, fiel heredero de la concepción clásica greco-latina, que concebía el arte como una imitación de la realidad, pero van todavía más allá.

Cada obra es una imagen con un alto grado de poesía e irreverencia, que su autor concibe a manera de escenografía refi­nada, en ellas los actores posan en el gran proscenio de la sensualidad; lo que delata su firme preocupación por el fenómeno estético, así como por la presencia del cuerpo hermoso y provocativo.

Dice Carbonell que “es más fácil pintar la fealdad que la belleza, puesto que ésta es perfecta y no admite error”. Cierto pero sus modelos son bellos y sus particularidades, pecas, marcas o tatuajes no los demeritan, antes aún permiten que el creador se luzca.

El Antiguo Palacio del Arzobispado, Museo de la SHCP presenta Espejos de la Realidad, exposición que reúne 28 pinturas del artista Santiago Carbonell, obras cargadas de erotismo donde es posible ver a través de la piel de los retratados,

Eduardo Morales escribe “Por encima de la reflexión crítica de los especialistas están las emociones que suscitan los cuadros de Santiago Carbonell en quienes recorremos sus exposiciones, sin más dotación que la vocación por lo bello, que el permanente interés y curiosidad por el trabajo de este creador que mas allá de su perfección, con generosa esplendidez abre las puertas de su emoción para dar paso a un diálogo en el que intervienen los rostros de personajes que reflejan todas mis pasiones, tus pasiones, nuestras pasiones”.

Y es verdad porque cuando se mira a la Virgen viuda, con todo ese dolor contenido en el rostro y las manos, que Carbonell sabe reflejar en su trazo, no puede sino decirse: sí, así es el duelo. O mirar las manos que trémulas estrechan la cintura femenina en El abrazo,  no hace sino remitirnos a experiencias ya vividas.

 

Carbonell ha encontrado en el realismo un modo de expresión genuino, en el que se pueden apreciar los diferentes rasgos que evidencian su conocimiento de la pintura universal.

En la presente obra se aprecia un regreso a la técnica como necesidad propia de su lenguaje, donde la figura o cada uno de los rasgos del rostro son representadas con un alto grado de verosimilitud, distintivo muy característico de su obra. Los ojos del personaje  de la obra  Primum cuem mater dolens, nos brinda una aproximación.

Artista que trabaja al natural, dice que también trabaja con fotografías, para Carbonell son dos cosas totalmente diferentes porque “mientras que la foto capta al instante. El proceso pictórico es un proceso reflexivo de muchas horas”.

Considerado también representante destacado de la corriente hiperrealista, Carbonell declara que su estética no se basa en reproducir lo que la realidad o la fotografía le representan, sino en inventar a partir de ellas.

Varios cuadros de este recorrido así lo manifiestan y un ejemplo de ello es el titulado Ixtlazihuatl, donde podemos ver de espaldas a una mujer que parece dormir de frente a un hermoso paisaje.

Misticismo, erotismo, alegorías, fábulas, naturalezas muertas son temas que Espejos de la realidad toca y en todos ellos el autor hace gala de su virtuosismo para abordar el cuerpo sea femenino o masculino en todos sus detalles.

COMPARTIR
Artículo anteriorOctopía
Artículo siguienteDiálogo entre museos

Dejar una respuesta

Escribe tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí