museo universitario del chopo

Carlos Arias, Autorretrato de puntos, 2001-2002. Colección particular, Cholula. Bordado. (Detalle)

El Museo Universitario del Chopo abre su programa de exposiciones de 2016 con una extensa muestra de 22 años de trabajo en bordado del chileno Carlos Arias. Reunidas por primera vez en un solo espacio y con la curaduría de Cuauhtémoc Medina, las 75 piezas ofrecen un panorama de la labor de Arias como artista que pinta con aguja e hilo.

Tradicionalmente el bordado ha sido considerado un arte “menor”, propio del trabajo doméstico femenino, o bien como una “artesanía” hecha por campesinos e indígenas. Sin embargo, Carlos Arias lo ha empleado como técnica desde 1991, cuando bordó una escena sobre un óleo, lo que constituyó un desafío a la ortodoxia de la pintura.

El bordado le interesó por su necesidad de estar más ligado a un tiempo de trabajo en el taller y así tener más espacio interno de análisis conceptual sobre el quehacer artístico y su relación con el exterior.

A través de su extensa producción de bordados, Arias ha alterado las divisiones entre “lo masculino” y “lo femenino”, entre la “alta cultura” y la “baja cultura”. Con hilo y aguja ha creado un conjunto de obras que ofrecen otros caminos a la representación.

En las galerías Helen Escobedo y Rampas del Museo Universitario del Chopo se encuentran bordados cuya composición es propia de pueblos indígenas, pero que el artista ha intervenido. El hilo toma cuerpo en obras hechas con pompones, borlas, macramé y tejido; se trata de piezas opulentas y eróticas que generan sensaciones táctiles.

Otro grupo de obras se refiere a temas sexuales. Destaca la serie Didáctica (1997-1998) por tratarse de un ejercicio de emplazamiento poco común del discurso crítico: la serie tiene como soporte telas que recuerdan pañuelos o servilletas de cocina; en ellas el artista bordó conceptos clave de Historia de la sexualidad (1976-1984) de Michel Foucault.

En su recorrido por las galerías, el espectador también se encontrará con obras que remiten a la imagen del artista. Aquí la técnica elegida es el pespunte. Si se considera que el pespunte en el bordado tiene una función similar al boceto en el dibujo —porque expresa la noción de una idea inicial— se entiende por qué las figuras resultantes son más bien fantasmales.

Por otra parte, los sucesos más notables de la propia vida de Arias están presentes en Jornadas, un bordado de 20 metros de longitud. La exposición incluye bordados basados en fotografías de su entorno familiar, que destacan por un trabajo muy preciso de representación a través de colores y tonalidades.

La invitación del artista consiste en acudir para disfrutar este conjunto de obras elaboradas con perseverancia, producto de una elevada inversión de tiempo, cuyos resultados se orientan enteramente al goce.

 

EL HILO DE LA VIDA. BORDADOS 1994-2015. CARLOS ARIAS. Museo Universitario del Chopo, Dr. Enrique González Martínez 10, Santa María la Ribera. Miércoles a domingo, 10:00 a 19:00 horas. Admisión $30; estudiantes, profesores, UNAM e Inapam $15; miércoles entrada gratuita. Informes www.chopo.unam.mx, Facebook: Amigos del Museo del Chopo, Twitter: @museodelchopo. Hasta el 30 de abril. (CENTRO)

 

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