Domingo 6 de marzo de 2016. En el Museo de la Ciudad de México, en el marco del Festival Internacional de Arquitectura y Ciudad, Mextrópoli 2016, se inauguró la exposición Teodoro González de León. Maquetas, acto que encabezó el Secretario de Cultura de la Ciudad de México, Eduardo Vázquez Martín. Fotografía: Milton Martínez / Secretaría de Cultura

                          Fotografía: Milton Martínez

El hombre se desplaza lentamente y su hablar es pausado y bajo pero preciso. A sus casi noventa años es considerado una institución en la arquitectura de nuestros tiempos y ésta no puede ser narrada sin su obra.

Autor de algunos museos de la ciudad de México como el Rufino Tamayo y el Museo Universitario Arte Contemporáneo, Teodoro González de León es también creador de Bancos, edificios institucionales y corporativos, como el Conjunto Urbano Reforma 222, los cuales se han convertido en símbolo y referencia de la ciudad.

Sin embargo, a pesar de su reconocimiento a nivel nacional e internacional guarda dentro de sí una que otra frustración como aquella referente al edificio de Oficinas Insurgentes (fallida Torre Telmex), cerca de Cuicuilco (1996-1997), que no se construyó debido a la intervención del INAH, que argumentó que estaba demasiado cerca de la zona arqueológica.

“A unos 40 metros- enfatiza el arquitecto- la distancia permitida; cuando ellos construyeron su escuela todavía más cerca”.

Con motivo de su próximo cumpleaños y en el marco del Festival Mextrópoli 2016, el Museo de la Ciudad de México presenta la exposición Teodoro González de León. Maquetas, muestra que además celebra sus 70 años de desarrollo profesional.

La exposición reúne 55 maquetas de madera balsa y plástico blanco, escogidas por González de León para representar la evolución de su arquitectura a lo largo de varias décadas.

Las piezas se encuentran suspendidas en el espacio, sujetas a una estructura de metal diseñada por el arquitecto a fin de que el público visitante deambule alrededor de las construcciones en miniatura de sus edificios más emblemáticos.

Como si caminara entre las calles de una“ciudad hecha de edificios construidos y de edificios imaginados”. Porque es cierto que varias de las piezas aquí presentes sólo quedaron en proyecto.

“La maqueta, comenta el arquitecto, es la representación más fiel que se hace de un dibujo, que no es sino un punto de vista congelado. La maqueta se acerca más a las tres dimensiones del edificio. Aquí también están algunos que no se hicieron y sólo quedaron en el papel”.

La visita, escribe Miquel Adriá, director de la revista Arquine, “es un paseo por Teodorópolis, donde las obras levitan. En lugar de recurrir a un nuevo plano del suelo, de un incuestionable nivel cero del que emerjan sus edificios sólidos y monumentales, el arquitecto nos invita a circular por un nuevo Campo Eliseo de gravedad desactivada”.

La presente es considerada la exposición más extensa que del trabajo del reconocido arquitecto se ha realizado, pero reúne apenas una pequeña parte del extenso trabajo que ha realizado en siete décadas de trayectoria en la cual muchos de los elementos utilizados han cambiado pero otros se mantienen constantes y definen su estilo.

A saber: la combinación de masas abstractas, ásperas superficies de concreto martillado, secuencias de espacios procesionales y recintos cerrados o semicerrados, como puntualiza Adriá.

De cualquier manera, con un trayecto como el que Teodoro González de León ha recorrido en la arquitectura, siempre resulta insuficiente el espacio dedicado a su obra.

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