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La presente es una mirada al México de los desvalidos, de los frágiles, de los marginados. Una mirada a la cotidianidad de esos hombres y mujeres que habitan en los barrios bajos de la Ciudad de México, entre la desazón, la pobreza y la fe.

Es, eso sí, una mirada respetuosa, donde frente a la imagen que se quería dar al extranjero de un México cosmopolita, Nacho López presionó el botón de su cámara para mostrar lo que sus ojos veían de ese mismo México.

Cerca de 240 imágenes originales conforman Nacho López. Fotógrafo de México,la primera exposición retrospectiva que a 30 años de su muerte reúne la obra de un creador polifacético que trabajo sobre todo con las ideas.

“A sus alumnos los hacía reflexionar, comenta José Antonio Rodríguez, no los llevaba a practicar al cuarto oscuro, les decía que aprender a manejar la cámara era fácil. Que lo difícil era aprender a pensar”.

La presente es una breve selección de la gran producción del fotógrafo que en el archivo de la Fototeca Nacional de Pachuca cuenta con más de 30 mil negativosy más de 3 mil impresiones originales o vintage, a las que se suman las más de  cinco mil imágenes que están en poder de la familia.

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Montada en las salas del Museo del Palacio de Bellas Artes, la exposición curada por José Antonio Rodríguez y Alberto Tovalín, muestra a Nacho López en sus diferentes facetas, desde el fotógrafo dedicado a retratar la ciudad y sus transeúntes, hasta su interés por capturar imágenes del mundo indígena, así como su característico sentido del humor para plasmar de manera clara y tenaz la vida cultural y social del México de mediados del siglo pasado.

La muestra se divide en seis apartados: Yo, el ciudadanoque despliega no solo su virtuosismo en la fotografía, sino también en las letras; Páginas visuales, que reúne imágenes y series fotográficas publicadas durante su etapa como fotoperiodista en las revistas Mañana y Siempre!;Tierra y tiempoque revela el compromiso de López por el universo indígena, al cual concibió como un espacio de enseñanza y aprendizaje; Trastocación, que ahonda en las experimentaciones fotográficas realizadas por el artista, una de sus facetas poco conocidas, en las cuales los objetos, espacios y cuerpos producían una interacción entre sí; Multidimensionalidad, donde sus registros de la época de oro de la danza mexicana lo llevan a tener en su archivo mayor documentación que el mismo Cenidi Danza, como comenta Rodríguez, y Lo cinematográfico, donde queda plasmada la pasión que tenía por el séptimo arte con documentales como Todos somos mexicanos, 1958yMisión de chichimecas, 1970, y la cinta experimentalHombres cultos, 1972.

Y es que el fotógrafo siempre quiso ser cineasta pero Gabriel Figueroa se lo impidió como comentara Héctor García alguna vez:

“Nacho López tenía muchas ganas de realizar cine, pero en aquella época los líderes charros eran quienes decidían el futuro de los cinematógrafos. Indirectamente, Gabriel Figueroa, su maestro, le negó el acceso a la época de oro del cine nacional, al seguir las reglas del sindicalismo. No obstante, el joven fotógrafo vio sus sueños hechos realidad al ver que en el fotoperiodismo podía plasmar sus guiones”.(Cuartoscurosep-oct, 2000).

Un acercamiento al fotógrafo, poeta, escritor, cineasta y maestro que fue Nacho López, el contador de historias.

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