Luis de Carvajal tenía 29 años cuando fue quemado en la hoguera después de haber sido torturado por la Santa Inquisición. Su pecado: profesar una religión diferente en un país donde las diferencias no eran aceptadas. Era el año de 1596.

Las pruebas: una serie de cuadernillos que acostumbraba llevar bajo su sombrero en los que narra su vida, su forma de orar a Dios y los diez mandamientos de su ley.

Cinco años antes, en 1591, Carvajal había sido detenido y sometido a interrogatorio para finalmente ser sentenciado a llevar el sambenito, un escapulario que lo distinguía como sentenciado. Pudo escapar a la muerte la primera vez, pero al reincidir ya no hubo forma.

Los cuadernillos, que hoy se sabe eran cuatro, permanecieron bajo resguardo de la Santa Inquisición y luego en el Archivo General de la Nación por 300 años hasta que fueron robados.

Baltazar Brito, director de la Biblioteca del INAH, habla a tiempo libre sobre cómo fueron robados y después recuperados.

“En 1932, Jacob Nachbin los sustrajo del Archivo para enviarlos a Nueva York a un señor de apellido Lang. Cuando las autoridades se percatan del robo, detienen al hombre pero finalmente lo dejan en libertad por falta de pruebas. Del señor Lang no vuelve a saberse nada. Por 84 años estuvieron perdidos, hasta que en junio de 2016 la Galería Swan los pone en subasta.

“El coleccionista y filántropo Leonard Milberck se comunica con autoridades mexicanas y les informa sobre ello. Entonces, el gobierno mexicano envía un grupo de especialistas a realizar las pruebas pertinentes, entre ellas las paleográficas, y se determina que son los cuadernillos originales. Se inician las pláticas, pero ante la imposibilidad de que sean regresados a México a la brevedad, el señor Milberck los adquiere y los dona al país”.

Gracias a ello ahora pueden admirarse en una sala del Museo Memoria y Tolerancia, un espacio donde el público puede enterarse de todos los detalles que rodean el caso.

“Después de la exposición en este recinto, los cuadernillos serán resguardados por la Biblioteca del INAH”, comenta Brito, donde difícilmente podrá accederse a ellos y serán digitalizados para que los investigadores puedan consultarlos.

“Porque si bien no es imposible que documentos de archivos o bibliotecas puedan ser sustraídos, si es cada vez más difícil hacerlo”, concluye.

MUSEO MEMORIA Y TOLERANCIA, Plaza Juárez a un costado de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Centro Histórico, www.memoriaytolerancia.org Martes a viernes, 9:00 a 18:00; sábado, domingo y días festivos, 10:00 a 19:00 horas. Admisión $75. Cierra mayo. (CENTRO)

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