Ahí, bajo el asfalto de la gran Ciudad de México, donde día a día transitan miles de personas en una dirección u otra, existe otra ciudad. Una subterránea que se mueve con un ritmo diferente y también con códigos diferentes donde el tiempo lo es todo.

Carlos Monsivaís lo describió de forma magistral en su texto Los rituales del caos (Era 1995): “El metro es la ciudad, y en el metro se escenifica el sentido de la ciudad con su menú característico: humor callado o estruendoso, fastidio docilizado, monólogos corales, silencio que es afán de comunicarse telepáticamente con uno mismo, tolerancia un tanto a fuerzas, contigüidad extrema que amortigua los pensamientos libidinosos, energía que cada quien necesita para retenerse ante la marejada, destreza para adelgazar súbitamente y recuperar luego el peso y la forma habituales (…)”

Y ese mundo subterráneo donde todo es posible y se creía que no podría caber más nada, hoy tiene un museo. Sí, un espacio donde con fotos, planos y recortes de periódicos y de forma muy breve se nos cuenta una historia que inició cuando fue colocada la primera piedra el 19 de junio de 1967.

Casi ¡50 años! Y pareciera que fue ayer (5 de septiembre de 1969, 5:58 a.m.) cuando Gladys Pereyra Robles, en ese entonces estudiante de idiomas, compró el primer boleto del Metro, como lo consignan las imágenes.

Fotografías que llenan de nostalgia, pero que desafortunadamente también evidencian lo poco que hemos avanzado. Como aquella donde un policía hace notar a un hombre que está sobre la línea amarilla, esa que no debe rebasarse por seguridad. Pero que hoy la mayoría ignora porque en ese mundo subterráneo el tiempo lo es todo.

Localizado en el transbordo del Metro Mixcoac de la línea 12, el Museo del Metro cuenta con siete salas. En ellas también se puede recorrer la evolución de este sistema de transporte a través de una colección de boletos y de material gráfico de Lance Wyman, encargado del diseño de la iconografía de las tres primeras líneas.

Otra sala más reúne una selección de los vestigios arqueológicos rescatados desde 1967, cuando iniciaron los trabajos para la construcción de la línea 1. La muestra se compone de enseres cotidianos de la época prehispánica, principalmente mexicas, como cuchillos de lítica, malacates y figurillas antropomorfas; además de cerámica vidriada y mayólicas coloniales, y otras más del siglo XIX.

Hacer este recorrido es como poner un alto a la vorágine que nos atrapa cuando penetramos en la dinámica de este mundo subterráneo… vorágine que vuelve a “pescarnos” una vez salimos de ahí.

METRO MIXCOAC. * MUSEO DEL METRO. Lunes a domingo, 9:00 a 21:00 horas. (SUR)

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