Alto, delgado y con su peculiar cabellera alborotada, aparece sonriendo y saludando a la concurrencia. Los flashes no se hacen esperar y caen en cascada sobre un Tim Burton que, por un momento, recuerda al inocente Edward Scissorhands, rescatado por Peg Boggs de la tétrica mansión donde vivía para integrarlo a la sociedad.

“Edward es uno de mis personajes más cercanos, al igual que Jack Skellington”, contesta el cineasta de inmediato a la pregunta de cuál es su creación preferida.

“Cada personaje tiene algo especial, lo que intento es sentirlo, trato de generar un vínculo sentimental con él, porque siempre pongo un poco de mí en cada uno de ellos. Esa es la manera que tengo de comunicarme con el mundo”.

Sin duda, El joven manos de tijera, interpretado por Johnny Deep, vive en el imaginario colectivo; por ello, forma parte de la serie de dibujos, pinturas, instalaciones escultóricas, títeres e imágenes en movimiento que integran El  mundo de Tim Burton, exhibición que se presenta en el Museo Franz Mayer.

Las obras hablan de un extraordinario y sensible dibujante que con sus trazos ha dado vida a los personajes de películas como El cadáver de la novia, El extraño mundo de Jack, Charlie y la fábrica de chocolate, Frankenweenie, El gran pez y El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares, entre otras.

Creados en solitaria intimidad, estos seres ficticios, marginados e incomprendidos, oscilan entre el humor y el horror. Son resultado de la mezcla de hombre, criatura y máquina, pero siempre capaces de establecer una conexión íntima con el público.

“En la exposición pueden observarse diferentes procesos artísticos: algunos proyectos  terminan siendo una película o movimientos fílmicos resultan en un dibujo o una fotografía, aunque también están otros que no llegaron a completarse.

“Para mí, lo importante es mantener la idea básica de lo que concebí de manera simple. Siempre trato de conservar el espíritu original de ese dibujo”, añade el cineasta.

A la pregunta de cómo se describiría en tres palabras, Burton contesta:

“Soy muy bueno… (risas). No me considero un gran artista, sino alguien que tiene un trabajo de pensamiento muy creativo, que piensa algo con trazos. Para mí, lo importante es no perder esa sorpresa que inspira un niño. Alguien que, al ver uno de estos dibujos, diga: ‘A lo mejor yo también puedo hacer algo así”.

EL MUNDO DE TIM BURTON. Museo Franz Mayer, avenida Hidalgo 45, Plaza de la Santa Veracruz, 551822-66. Martes a domingo, 10:00 a 20:00 horas. Admisión general $320. Más información en www.timburton.mx (CENTRO)

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