Después del terremoto de septiembre de 1985 que derrumbó innumerables edificios en la Ciudad de México, muchos se volcaron en contra de los arquitectos responsables. Uno de ellos fue Mario Pani, autor del Multifamiliar Juárez, inaugurado en 1952 con una propuesta reconocida mundialmente que integraba la plástica en cada uno de los 19 edificios; y de la Unidad Tlatelolco, inaugurada en 1964, a fin de resolver la llamada herradura de tugurios, zona periférica donde se habían instalado una serie de viviendas irregulares.

Las críticas fueron letales, pero el afamado arquitecto no se intimidó y a ellas contestaría con estas líneas:

Si México se hubiera construido en Coyoacán, en Las Lomas o en las riberas sólidas, no hubiéramos tenido tantos problemas (…) y enfrente de nuestra ciudad tendríamos la visión de un espléndido lago.

Estas declaraciones pueden leerse dentro del recorrido por Mario Pani. Arquitectura en proceso, exposición que revisa, desde una perspectiva histórica y antropológica, la obra del arquitecto. La muestra documenta los distintos procesos relacionados con sus proyectos, haciendo patente su aportación en el cambio de la fisonomía de muchas ciudades de México, como pionero de modelos arquitectónicos y urbanos cuya intervención abarcó todos los ámbitos, desde residencias y condominios hasta hospitales y escuelas, hoteles y planes de urbanización.

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A dos años de haberse presentado en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), la muestra llega al Museo Amparo de Puebla para recordarnos el enorme legado que este arquitecto dejó en la Ciudad de México: Ciudad Universitaria, Escuela Normal de Maestros, Conservatorio Nacional de Música, pero sobre todo, unidades como Santa Fe y Ciudad Satélite.

Hombre visionario, Mario Pani hizo realidad las ideas de Le Corbusier acerca de las unidades habitacionales que deben funcionar como un organismo independiente de la ciudad al dotarlo de servicios complementarios, como alguna vez lo señalara en entrevista.

El barrio, que en términos urbanísticos llamamos hoy súper-manzana, es un conglomerado de habitaciones que tiene elementos de servicios comunes, una plaza, una iglesia, una escuela, un comercio, una guardería, etc. Tiene la gran importancia de crear en sus habitantes un profundo sentido colectivo, que hoy en nuestra ciudad se ha perdido

(Calli No. 1, 1960 en Arquine, Octubre 2012)

Delimitada por las Avenidas Insurgentes Norte y Guerrero (La Independencia), es la única unidad que se construyó conforme al plan original de estudio socioeconómico para la vivienda. En este primer momento de desarrollo, los que serían los habitantes de menores recursos podían instalarse en esta zona; sin embargo, después de terminarse la construcción, los costos eran muy altos para los desplazados y no pudieron reocupar el espacio. (Arch Daily, agosto, 2015). El verdadero problema de la habitación -decía Pani-, no es el de la construcción de una casa, el cual puede ser resuelto bien y brillantemente por muchísimos arquitectos, sino el de la habitación económica. Éste es el verdadero problema, ya que nos encontramos con que es necesario proporcionar habitación a personas que no solamente no están en posibilidad de comprarse una casa, sino que ni siquiera están en posibilidad de alquilarla. Este problema se hace particularmente agudo en las ciudades que, como México, se hallan en proceso de crecimiento muy acelerado, pues dicho aumento se produce fundamentalmente con gente que no puede resolver sus necesidades de habitación

(Calli No. 1, 1960 en Arquine, Octubre 2012)

Otra de las preocupaciones de Pani era ofrecer no sólo calidad y funcionalidad en este tipo de vivienda, sino comodidad y confort.

La muestra es un recorrido por la historia que antecede a la ejecución de cada proyecto y su realización a través de fotografías, maquetas y planos, que incluye los que fueron realizados pero también los que no, como aquel de la Glorieta de Insurgentes que fue una idea independiente del mismo Pani, quien hasta se dio a la tarea de conseguir patrocinios.

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Pablo Landa, antropólogo y curador de la exposición, comenta que la muestra busca presentar qué sucede antes de que se tome la fotografía de la obra y qué sucede después.

Explora los procesos de diseño, cómo surgen las obras, cómo se relacionan distintas obras en la carrera de Pani, y después cómo la gente que llega ahí las transforma y les da un nuevo significado.

Al visitar la exposición se hace evidente que la obra de Mario Pani tuvo un impacto notable en cómo se construyó la capital del México de mediados del siglo XX, y que sus propuestas –que  en ese entonces eran de vanguardia– a más de cinco décadas, continúan vigentes en una ciudad que se empeña en crecer de forma caótica.

Museo Nacional de Antropología, Paseo de la Reforma y Gandhi, Bosque de Chapultepec (Metro Chapultepec), 5553-6381. Martes a domingo, 9:00 a 17:00 horas. Admisión general $64; estudiantes, maestros, militares, afiliados al Inapam y niños menores de 12 años, así como domingo y días festivos, entrada gratuita. * Acceso para silla de ruedas. (CENTRO)

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