Su obra se debate entre lo salvaje, primitivo y lúdico, y va de la historia a la ficción; al  mismo tiempo mezcla lo figurativo y lo abstracto en una especie de anti-arte, porque a la vez que adopta tendencias, las critica, como en el caso del arte pop al cual celebra pero del cual también se afrenta.

Crítico de su tiempo, Sigmar Polke es un ser contradictorio, irónico y divertido para quien su obra es un vehículo que invita al espectador a reflexionar sobre lo que mira pero, sobre todo, a completar las piezas que tiene enfrente.

La obra que actualmente presenta en las salas del Museo de Arte Moderno, lo prueba. Realizada en 1996, sus títulos –que más bien son una especie de comentario–- nada tienen que ver con la imagen, pero con ellos la construye y la completa.

En esta serie, el artista cita las frases de la prensa amarillista y hace alusión a la vida política en un tono que llega a ser hasta cínico, como aquella que reza: “Convirtamos las mentiras en discursos, la discusión en disparates, los enemigos en tiempo, y el tiempo en eternidad”.

Pero también hace alusión a muchos aspectos de la vida cotidiana, como aquellas en las que pueden leerse algunos consejos: “El agua en los floreros no huele mal, si se le agrega un pedazo de carbón” o “Si no tiene calzador a la mano, también puede usar una cuchara para ponerse los zapatos”.

Sin embargo, las que se refieren al consumismo son de lo mejor: “Una vez cubierta la demanda de portacubiertos, podría crearse un mercado para protectores de portacubiertos, lo que a su vez permitiría crear toda una línea de productos para su cuidado”.

Sigmar Polke. Música de un origen desconocido, es el título de la exposición del artista alemán que reúne 40 gouaches en donde se concentran todos los recursos que inventó, así como los movimientos artísticos que abrazó, sin quedarse con ninguno.

Artista polifacético, fascinante y extremadamente experimental, Polke –a decir de Sylvia Navarrete, directora del recinto– superpone en estas obras varias técnicas, varias imágenes y eso crea una realidad completamente nueva en donde el color negro comunica la insensatez del mundo.

En los años sesenta Sigmar Polke y Gerhard Richter fundaron el Realismo Capitalista, a la siguiente década al estudiar en la Academia de Arte de Düsseldorf uno de sus maestros sería ni más ni menos que Joseph Beuys.

MUSEO DE ARTE MODERNO, Paseo de la Reforma y Gandhi, Bosque de Chapultepec. Martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas. Admisión $60; estudiantes, Inapam y domingo, entrada gratuita. (CENTRO)

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