Martes 26 de abril de 2016. En el Antiguo Colegio de San Ildefonso fue inaugurada la exposición Rastros y Vestigios: Indagaciones sobre el presente, formada por 121 obras de arte contemporáneo de la Colección Isabel y Agustín Coppel (CIAC), en una lectura de la curadora Tatiana Cuevas. Al acto asistió el Secretario de Cultura de la Ciudad de México, Eduardo Vázquez Martín; Bertha Cea directora del Antiguo Colegio de San Ildefonso, Saúl Juárez en representación de la Secretaría de Cultura; María Teresa Uriarte coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM ; Agustín Coppel y su esposa Isabel Gómez coleccionistas de las obras Fotografía: Milton Martínez / Secretaria de Cultura CDMX

A partir de una palabra que remite a la huella dejada por otros, Tatiana Cuevas realizó la selección de obra que conforma la exposición Rastros y vestigios. Indagaciones sobre el presentemontada en las salas del Antiguo Colegio de San Ildefonso.

En un intento por acercar el arte contemporáneo y conceptual -hasta ahora poco entendido- a un público más amplio, la curaduría busca enfrentarlo a las obras como si fueran restos arqueológicos.

“Partimos del hecho de que todos estamos en posición de desconocimiento ante objetos que vemos por primera vez y  nuestra actitud ante ellos debe ser de acercamiento para descifrar el contexto en que fueron hallados, comenta Cuevas, esa interpretación va a generar niveles de acceso y disfrute de los objetos”.

La selección de 121 obras de 64 artistas pertenece a la colección de Agustín e Isabel Coppel, una de las más importantes de arte contemporáneo en Hispanoamérica.

Cada obra fue seleccionada por su capacidad para crear la idea de vestigio pero también por la ausencia humana. Donde a pesar de la desolación puede observarse la huella dejada por el hombre en cada objeto producido.

En la muestra aparecen obras que funcionan como vestigios, pues enfatizan el proceso de extrañamiento, asimilación y deformación de lecturas o interpretaciones entre culturas, contextos y tiempos. Entre estas piezas está el trabajo de Gabriel Orozco, Pablo Vargas Lugo, Abraham Cruzvillegas, Moris, FritziaIrizar, Mona Hatoum, John Chamberlain y AndreCaderé.

Una pieza representativa es Hermano Paisaje, ensamble escultórico que reúne las pertenencias de un indigente que vivía bajo un puente, realizada porel artista mexicano Moris.
La pieza, como todas las que hay en el recorrido, cuenta con una cédula que va más allá del simple título para explicar la intención del creador y su cercanía con nuestra cotidianidad.

“Todo el arte necesita explicación, observa Cuevas, a veces creemos que se entiende pero entre más información tenemos sobre una pieza de arte más la vamos a entender y disfrutar. En el arte contemporáneo, por manejar lenguajes a los cuales el público no está acostumbrado, el hecho de poner una explicación enriquece la experiencia”.

Otras obras registran los rastros del cuerpo, del lenguaje, de diversas acciones humanas. Son objetos que proporcionan los hábitos, desplazamientos y rituales que construyen a una persona o una colectividad. En el apartado se encuentran Wolfgang Tillmans, DanhVo, Andy Warhol, Ana Mendieta, Teresa Margolles, OnKawara y Joseph Beuys.

Martes 26 de abril de 2016. En el Antiguo Colegio de San Ildefonso fue inaugurada la exposición Rastros y Vestigios: Indagaciones sobre el presente, formada por 121 obras de arte contemporáneo de la Colección Isabel y Agustín Coppel (CIAC), en una lectura de la curadora Tatiana Cuevas. Al acto asistió el Secretario de Cultura de la Ciudad de México, Eduardo Vázquez Martín; Bertha Cea directora del Antiguo Colegio de San Ildefonso, Saúl Juárez en representación de la Secretaría de Cultura; María Teresa Uriarte coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM ; Agustín Coppel y su esposa Isabel Gómez coleccionistas de las obras Fotografía: Milton Martínez / Secretaria de Cultura CDMX

Fotografías: Milton Martínez / Secretaria de Cultura CDMX

 De este último podemos ver Diagrama terremoto, en la queel artista crea un paralelismo entre los signos cardiacos y un sismógrafo, volviendo un objeto personal, como es el electrocardiograma, en una pieza colectiva que remite de manera simbólica al sentir de todo un pueblo devastado por un fenómeno natural.

Tatiana Cuevas señala que lo que quiere lograr a través de esta curaduría es que el público al enfrentarse a una pieza de arte reciente pueda hacerlo con la disposición para leer o usar el audioguía de forma que entienda que es algo habitual en todas los períodos del arte que va a enriquecer su experiencia.

“De ahí el juego de plantearle: si esto es lo único que tienes del pasado ¿qué vas a hacer?¿rechazarlo porque no lo entiendes? Mejor acercarte e intenta descubrir lo que te quiere decir. Porque además siempre tendrás la posibilidad de decir: no conjugo con sus ideas, no me parece interesante o relevante”.

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