Alrededor de 200 piezas componen la presente exposición, una de las más amplias retrospectivas que incluye la obra plástica del artista mexicano desde la década de los años 40 hasta la actualidad. Esto, como parte de los reconocimientos que el Instituto Politécnico Nacional ha realizado este año a grandes figuras de la cultura, en el marco del 80 aniversario de esta institución.

La muestra abarca cada uno de los periodos de creación del artista michoacano y figura destacada en la historia del grabado de nuestro país. A sus 89 años, Mexiac no ha dejado de plasmar en su quehacer escenas que continúan vigentes en el México contemporáneo.

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La muestra se divide en secciones como: la injusticia y la crítica social, autorretratos, costumbrismo, migrantes, hechos históricos; además de carteles, murales, cerámica, publicaciones ilustradas y una serie de grabados poco conocidos, inspirados en el libro de Mariano Azuela titulado Los de Abajo. En ellas se observará el rostro del campesino, la mujer, el paisaje, las tradiciones y personajes emblemáticos de nuestro pasado.

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Entre las múltiples técnicas que el maestro Mexiac ha trabajado hasta la actualidad, se encuentran grabados, xilografías, óleos, maquetas, bocetos, dibujos, textiles diseñados por él y un conjunto de piezas nunca antes expuestas en diferentes técnicas que se exhiben. También se suman trabajos intervenidos con herramientas digitales y un conjunto de matrices con algunas de sus creaciones.  Originario de Michoacán, Mexiac inició sus estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes de su estado natal; más tarde asistió a la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP). Tomó dibujo en la Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda con José Chávez Morado, quien lo invitó a unirse al Taller de Gráfica Popular, en el que estuvo una década, hasta 1960. Ahí estuvo en contacto con otros exponentes del arte, como Pablo O’Higgins y Alberto Beltrán.

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En 1954, durante su labor en el instituto Nacional Indigenista, en el que realizó material didáctico para las comunidades indígenas de nuestro país, creó el que sería uno de sus trabajos más emblemáticos: el grabado Libertad de expresión, surgido a partir de un conflicto entre Estados Unidos y Guatemala y el sepelio de Frida Kahlo, en el que algunos miembros del Partido Comunista colocaron una bandera en su féretro, lo que provocó el despido del entonces director de Bellas Artes. La imagen del indígena tzotzil con la boca encadenada sería adoptada después como ícono de diversas luchas sociales, incluyendo la del movimiento de 1968.

Centro Cultural Jaime Torres Bodet, Wilfrido Massieu y Avenida IPN, Lindavista (Metro Lindavista), 5729-6005. difcul01@vinredipn.Ipn.mx Lunes a viernes, 9:00 a 19:00 horas. (NORTE)

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