Primera revisión del trabajo del pionero del diseño a 10 años de su partida. Desde sus inicios como diseñador de joyería Paulsen, logró plasmar la vitalidad y belleza manifiesta en la relación entre el hombre y la naturaleza, a través de un cuidadoso y sistemático estudio de las formas que observó en su experiencia cotidiana.

Paulsen Camba inicia su trayectoria artística a finales de 1950 en el Monasterio Benedictino de Santa María de la Resurrección en Cuernavaca, en una visita a su amigo de juventud, el arquitecto Fray Gabriel Chávez de la Mora.

Establecieron una mutua influencia estética e ideológica que conservarían desde entonces y que los identificó como impulsores de una revolución modernista del arte y diseño religioso. 

Posteriormente, Paulsen Camba se estableció en el corazón de la Zona Rosa en la Ciudad de México, y comenzó a realizar sus primeras creaciones en joyería en una tienda-taller ubicada en el Pasaje Jacaranda -perteneciente a los arquitectos Ramón Torres y Héctor Velázquez-, justo frente al concurrido café Toulouse de la época.

Es en ese taller donde empiezan a llamar la atención sus creaciones innovadoras y en donde comienza a desarrollar proyectos de escultura monumental, impulsado por la necesidad de compartir con más personas su gozo estético. Así comenzaría a explorar los diseños de joyería en un sinfín de escalas a través de maquetas, que al poco tiempo estarían ‘vistiendo’ la metrópoli.

La presente muestra reúne documentación de proyectos de escultura pública como los que se encuentran en la Plaza Comonfort, frente al Deportivo Guelatao en el barrio de Tepito; la Plaza Cívica del Deportivo Sánchez Taboada, en Torres de Padierna, Tlalpan, que ya no existe; la Torre de Microondas en Punta Cancún, Quintana Roo, o el Homenaje a Francisco Gabilondo Soler Cri-Crí, en la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec, entre otros.

En cuanto al arte y diseño sacro, la muestra también presenta documentos como el de la llave de la Nueva Basílica de Guadalupe, la custodia de ébano y acero inoxidable, cáliz de ébano y cristal, el sagrario; la cruz de la Parroquia Francesa en Polanco; el Cristo Resucitado ‘Símbolo del Simposio Internacional de Arte Sacro’ y algunas piezas de joyería como medallas grabadas en plata y oro.

Acerca de sus diseños de símbolos conmemorativos, destacan los del XIII Congreso Mundial de Arquitectura (1978), y la escultura conmemorativa del XI Congreso Internacional del Consejo Internacional de Sociedades de Diseño Industrial (ICSID), realizado en la Ciudad de México en 1979.

Museo Franz Mayer, avenida Hidalgo 45, Plaza de la Santa Veracruz, Centro Histórico. Cierra 5 de noviembre.

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