En la presente muestra Aníbal Delgado, uno de los autores, expone tres pinturas de muro sobre madera y cuatro prismas triangulares en óleo de 2.44 metros de altura, con los que busca borrar la delgada línea entre lo natural y lo artificial. A este artista estudioso del instante efímero le agrada pintar por pasión, pero no es el pincel ni el humor de quien espera a las musas, sino que es un cazador solitario de experiencias poco recurrentes.

En cada derrame de pintura se ve la expresión del hartazgo, la evidencia del estómago vacío de sustancia; en ese sentido, la pasión no se puede capitalizar, es lo que seduce. Cuando aparece la obra de Aníbal se tiene la sensación de que la delgada línea entre lo natural y lo artificial se borra. Por su parte, Allan Villavicencio parte del concepto de sedimentación; de la pintura como residuo acumulado, de materia endurecida y en torno construido para configurar una lectura espacial que denota desgaste y explora posibilidades a través de lo aleatorio y lo azaroso. La imposibilidad de la inocencia es una instalación conformada por una serie de obras que generan una tensión a partir de la materia y el color dentro de la arquitectura en la Celda Contemporánea.

En su obra Villavicencio utiliza elementos de la urbanización y del paisaje artificial. Sus piezas están elaboradas con diversos materiales como oasis (bloques de espuma reciclada), plantas naturales, pintura para señalización vial y desechos de la ciudad.

Celda Contemporánea, Universidad del Claustro de Sor Juana, José María Izazaga 92, entre Isabel la Católica y 5 de Febrero, Centro Histórico (Metro Isabel la Católica). Lunes a viernes, 10:00 a 17:00; sábado, 10:00 a 14:00 horas. Cierra 9 de julio. (CENTRO)

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