Emplazada casi en el umbral principal como una mínima, pero representativa evidencia de la grandeza creativa de la artista británica, Cantante muda, es la pieza que inicia el recorrido por esta muestra que conmemora el centenario de su nacimiento. Acompañada de Jaguar en la nocheCamaleón, Cocodrilo y La inventora del atole, entre otros célebres personajes.

Se trata de una selección de esculturas en bronce, pinturas, dibujos, grabados y objetos varios en los que emerge ese imaginario fantástico plagado de “seres quiméricos, animales y personajes híbridos —antropomorfos o zoomorfos— que la artista transfirió a sus creaciones. 

Cada pieza de la exposición es parte de un cosmos interior que Carrington supo llevar a planos artísticos diferentes, abarcando el mundo de la escultura y la pintura, pero también un universo desconocido por muchos, que es su vertiente como escritora.

Es así que un tema sobresaliente es la presentación de libros y revistas que hablan de ella o que ella misma escribió, por ejemplo, El séptimo caballo y otros cuentos, y La casa del miedo. Memorias de abajo.

La Premio Nacional de Ciencias y Artes 2005 en el Área de Bellas Artes fue una prosista con una imaginación delirante al nivel de cualquier autor surrealista, por lo que es necesario impulsar la reflexión académica sobre su trabajo literario, pues sus textos no han sido reeditados, aun cuando algunos circularon en el extranjero, en particular en España. También figuran en la visita pinturas y litografías y una serie de piezas en bronce: El Insecto, La tecolota, Ave y The ship of cranes.

GALERÍA METROPOLITANA, Medellín 28, Roma.

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