Destacar la importancia que remite al gran portento agrícola-cultural que es la milpa, así como el valor que tiene en la historia de los mexicanos y del mundo, es el objetivo de la presente exposición.

La milpa es considerada como un policultivo de origen prehispánico. Una de las características de la milpa como un agrosistema tradicional, es la presencia de la triada primigenia: maíz, frijol y calabaza, acompañada de una serie de cultivos que dependen de las condiciones ambientales en cada contexto agrícola, entre ellas mezquite, chupandilla, nopal, agave, aguacate, entre otros.

Nuestro país contribuye al menos con 15 por ciento de los productos (vegetales y semillas) que alimentan al planeta, especies como el jitomate, frecuentemente utilizado en la cocina italiana, o el cacao, materia prima de la chocolatería belga o francesa, surgieron de la milpa mexicana.

La muestra está integrada por una selección de piezas arqueológicas, contemporáneas, de arte popular, fotografías y maquetas procedentes de diversos recintos museísticos del INAH, así como por colecciones del Museo Nacional de Culturas Populares y de la Fundación Semillas de Vida, las cuales muestran la continuidad histórica que ha tenido este sistema de cultivo, pero también buscan advertir de la existencia de diversas amenazas que atentan contra esa biodiversidad.

La exposición se divide en tres módulos: La milpa, un bastión biocultural, que la sitúa como el núcleo en el sistema de saberes y creencias de los pueblos indígenas y campesinos de México; Milpa, cuerpo y cosmos entre los ñäñhö de Querétaro, que ahonda en la tríada cruces-agua-cerro como el eje primordial para hacer milpas; y Amenazas a la diversidad biocultural, que aborda los peligros que corre por fenómenos como la siembra de maíz transgénico, entre otros factores.

En el montaje se pueden ver 29 mazorcas de diferentes razas y tres representaciones de deidades prehispánicas relacionadas con el maíz: el señor del maíz de Cacaxtla, con el que abre la muestra (forma parte de los 11 señores de Cacaxtla), una urna del dios Pitao Cozobi, señor de las cosechas y el maíz, y Xilonen, divinidad joven. La muestra incluye siete elotes elaborados en mármol, jadeíta y jaspe tallado, esgrafiado y pulido, elaborados por el escultor Filipino Eduardo Olbes, y cinco maquetas que muestran los diferentes nichos ecológicos donde es posible practicar la agricultura. En el último módulo se aprecia un fotomural compuesto por 48 imágenes del acervo de la Fototeca Nacional del INAH, así como dos carteles y un textil denominado Quipu, autoría del pintor y artista plástico oaxaqueño Francisco Toledo, pertenecientes al acervo que creó en su campaña contra la siembra del maíz transgénico en México.

La exposición finaliza con una instalación denominada Mazorcas. Más de cien mil granos de maíz contra los transgénicos, del ceramista y escultor mexicano Javier del Cueto. Como complemento, un video da a conocer la importancia que tiene la milpa ante la ausencia de una soberanía alimentaria de nuestro país.

MUSEO NACIONAL DE CULTURAS POPULARES, avenida Hidalgo 289, Del Carmen, Coyoacán.

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