Pocos objetos como las monedas devienen en signos de una época, su circularidad es metáfora de la sucesión de tiempos aciagos y prósperos. Hace un siglo, la intención de Venustiano Carranza de organizar la economía de un país en guerra parecía una empresa cuesta arriba; sin embargo, las casi 200 piezas numismáticas que integran la presente exposición son testimonio de que “en la palma de la mano” siempre cabe la esperanza de un futuro mejor.

Organizada para conmemorar uno de los grandes logros del restablecimiento de la legalidad, en específico de lo dispuesto en el artículo 28 constitucional que regula los monopolios: la fundación de un solo banco estatal de emisiones y billetes, la presente muestra refleja por un lado la variedad de billetes y monedas que circularon a lo largo de la Revolución Mexicana, así como la intención de una sola fuente de emisión de estos instrumentos de intercambio y la conmemoración del centenario de nuestra Carta Magna.

Hace un siglo, lo establecido en el artículo 28 constitucional implicaba la desaparición del abanico de bancos estatales emisores de sus propios billetes, extremando peligrosamente la idea de la soberanía estatal y de la autonomía federal. El resultado tocaría realidades que parecían extrañas, por ejemplo, la obligación de pagar los salarios con moneda de acuñación oficial (con lo que se cumplía además el precepto del artículo 123). Pero incluso apuntó hacia los bordes de la marginalidad de las economías arcaicas y los mercados elementales, al quitar toda validez al pago en monedas de cuño local, de cartones sellados, bilimbiques, revalidados, billetes regionales, falsificados y demás instrumentos de intercambio sin soporte real. Lo anterior, junto con la posterior reforma agraria, dieron el tranco decisivo a la desaparición de las haciendas de cuño casi feudal y al dibujo de una geografía económica nacional moderna, cada vez más integrada.

Las piezas expuestas representan una mínima parte de las colecciones del Banco de México, que ascienden a casi 120 mil piezas numismáticas. El recorrido consta de tres apartados. En las primeras vitrinas puede observarse el dinero del Porfiriato; en las subsecuentes, monedas y billetes que circularon durante la Revolución Mexicana; y por último, los instrumentos de intercambio surgidos en el gobierno constitucionalista. En la primera parte destacan los billetes de bancos privados que fueron emitidos por instituciones establecidas en distintas entidades del país, y cuya circulación estaba limitada a dicho territorio. También sobresalen las monedas del Porfiriato con la leyenda “República Mexicana” y en las que continuó el diseño de resplandores alrededor del gorro frigio, propio de los gobiernos liberales. En la muestra, estas monedas conviven con los denominados “tlacos”, fichas emitidas por minas y haciendas que eran canjeables en tiendas de raya, por lo que se ejercía una serie de abusos sobre los trabajadores.

Con el estallido de la Revolución Mexicana, la variedad de billetes y monedas fue tan variopinta como las propias facciones. En Moneda e historia. A cien años de la Constitución de 1917 se exhibe el primer billete del Banco de México que le fue entregado al general Plutarco Elías Calles, en 1925, y los grabados de La gitana que figuraban en el billete de $5. Se trata de la reproducción de la obra La cabeza ideal de una joven argelina, del grabador Robert Savage.

La exposición concluye con una vitrina que reúne distintas monedas y billetes emitidos con algún motivo constitucionalista o con la efigie de Venustiano Carranza, destacando las puestas en circulación a inicios de febrero pasado en conmemoración por el centenario de nuestra Carta Magna.

MUSEO NACIONAL DE HISTORIA, Castillo de Chapultepec, Polanco. Martes a domingo, 9:00 a 16:30. Admisión $51; descuento a estudiantes, maestros y afiliados al Inapam; domingo y días festivos, entrada gratuita. Visitas guiadas a grupos escolares, previa cita, 9:30 a 15:00 horas. (CENTRO)

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