COLECCIÓN LITOGRÁFICA DONADA POR MARÍA DE LA FUENTE DE O’HIGGINS

Se trata de 20 litografías y un grabado en blanco y negro en las que el grabador, pintor y muralista estadounidense nacionalizado mexicano, fotografió a los protagonistas de la vida rural y urbana con la misma precisión con la que retrató la marginalidad, explotación e injusticia social que vivía México; además, a la muestra se integran también 8 pinturas —entre óleos, encáusticas y acuarelas—, 14 fotografías en blanco y negro y 5 documentos hemerográficos, procedentes de la Fundación Cultural María y Pablo O’Higgins A.C.

Las nuevas piezas del acervo fueron donadas por la viuda del artista: María de Jesús de la Fuente para reforzar la vocación del Museo dirigida a la difusión y conservación del arte visual. La muestra acerca al público al arte social que el artista desarrolló con entero compromiso desde su llegada a México en 1924 a través de su colaboración en las propuestas plásticas derivadas de la Revolución Mexicana, que son las Misiones Culturales, el muralismo de la Escuela Mexicana de Pintura y el Taller de la Gráfica Popular.

A lo largo de dos salas del recinto, el público podrá acercarse al grabado en linóleo Cárdenas informa al pueblo, realizado en 1939; a diversas litografías como La sembradora (1950), Día de mercado en Cuetzalan (1968), Electricidad al campo (1973) o Separación (1972), y a algunos óleos del artista como Trabajadores en la madrugada, El hexágono y un Autorretrato del propio Pablo O’Higgins, que data de 1954. También podrá acercarse al trabajo del artista y a sus estudios a través de las 14 fotografías en blanco y negro donde se observa a O’Higgins acompañado de su esposa y amigos como Leopoldo Méndez, Diego Rivera y Manuel Foncerrada, por mencionar a algunos.

Acompañado de José Clemente Orozco, Juan O’Gorman, Diego Rivera y Rufino Tamayo, O’Higgins formó parte de la generación de los grandes muralistas, por lo que a partir de 1932 se dedicó a pintar murales en escuelas, espacios de gobierno y oficinas internacionales. En 1933 realizó tres murales en la Escuela Emiliano Zapata de la Ciudad de México: Los sopladores de vidrio (o La explotación del trabajo infantil en las fábricas), Los explotados contra los explotadores y La rebelión contra la dominación del clero católico. Su labor como artista gráfico y activista de izquierda representó una importante influencia sobre movimientos artísticos en Latinoamérica y Estados Unidos.

Museo de la Ciudad de México, Pino Suárez 30, Centro Histórico. Martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas. Admisión $29; estudiantes, docentes y adultos mayores $14.50; miércoles, entrada gratuita. (CENTRO)

Dejar una respuesta

Escribe tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí