La presente muestra resalta la importancia del color en el arte antiguo y su implicación en la cosmovisión de diversas culturas. La exposición reúne 118 piezas entre originales y reconstrucciones policromadas de esculturas que muestran la manera en la que grandes civilizaciones utilizaron el color.

La exhibición es resultado de las investigaciones que a lo largo de dos décadas ha dirigido Vinzenz Brinkmann, curador de la muestra, en las cuales la aplicación de recursos científicos de vanguardia ha traído a la luz sorprendentes descubrimientos. A través de cuatro estaciones temáticas, la presentación evidencia cómo la invención de la tradición occidental ha planteado cánones con los que miramos el arte antiguo, el problema del color y las primeras aproximaciones a su estudio. Además, enfatiza el papel que juegan los análisis técnicos y el uso de nuevas tecnologías para identificar restos de policromía y la forma en la que el color aporta datos que permiten ahondar en las implicaciones de representación y significación, para que los visitantes puedan reformular la manera en la que se nos ha enseñado a ver la escultura clásica y la prehispánica.

Brinkmann refirió que el estudio realizado sobre la policromía en la escultura clásica tiene alrededor de 35 años. “En las primeras excavaciones arqueológicas que se realizaron en Europa, en Pompeya y Atenas, se podían ver todavía los vestigios del color, y es por eso que en el siglo XIX hubo una gran discusión acerca de la policromía. Es realmente a partir de la reconstrucción experimental que podemos ver el color”, dice.

En su oportunidad, Leonardo López, director del Proyecto Templo Mayor, aseguró que la muestra representa “una oportunidad de establecer un diálogo que no sólo una y genere un diálogo entre el arte, sino también entre la ciencia. En 1995 descubrí las investigaciones del doctor Brinkmann y vi en esos trabajos un ejemplo a seguir. Gracias a los análisis de su equipo, sabemos actualmente que la percepción que se tenía en la antigüedad era muy diferente. Con tecnología de punta podemos traer la legibilidad que le da el color al arte, recobrar la percepción que tuvieron quienes crearon las imágenes y tener las mismas sensaciones de hace cientos de años”.

Acostumbrados como estamos a ver las esculturas antiguas sin color, hoy el público podrá descubrir una imagen novedosa de estas obras.

Museo del Palacio de Bellas Artes, Avenida Juárez 30, Centro Histórico. Martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas. Admisión $60; entrada gratuita a estudiantes, maestros y afiliados al Inapam; domingo y días festivos, entrada gratuita. * Acceso para silla de ruedas. (CENTRO)

Dejar una respuesta

Escribe tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí