ANTONIO CANOVA Y MIMMO JODICE. Muestra internacional de uno de los escultores italianos más prominentes de los siglos XVIII y XIX, quien llevó a la perfección los principios de la estética grecorromana: Antonio Canova. La serena belleza de Canova será acompañada por la lúcida fotografía del artista napolitano Mimmo Jodice, cuya obra retrata los modelos clásicos del maestro decimonónico.

Fotografía tomada por Mimmo

La muestra reúne más de 50 obras, entre esculturas, grabados y fotografías. Considerado el mayor representante de la corriente neoclásica de la escultura, Canova nació en Possagno en 1757, en el seno de una familia modesta, lo que le impidió realizar estudios artísticos. Muy joven se trasladó a Venecia, donde comenzó a esculpir, y antes de cumplir los 25 años se estableció en Roma, ciudad en la que definió el estilo que lo caracteriza.

Escultura hecha por Canova

Bajo la influencia de los estatutos teóricos de Winckelmann, asoció su estilo esencialmente al mármol bruñido que encarna la belleza ideal de la armonía y el equilibrio. Sus pinturas de modelos preliminares de terracota y dibujos, ofrecen su visión de la vida y muestran el método minuciosamente detallado que utilizó: traducía las ideas del papel al mármol, pasando por la arcilla y el yeso. 

Escultura realizada por Canova

El prestigio alcanzado por Canova hizo posible que realizara numerosas esculturas para Catalina La Grande y Napoleón Bonaparte, entre las que sobresale la de su hermana Paulina Borghese, cuya conformación esencial se basa en la iconografía de la Venus victoriosa. La obra de bulto y composición triangular otorga sensualidad y ligereza al conjunto escultórico que se encumbra como uno de los más relevantes del neoclasicismo.

Escultura realizada por Canova

La belleza de Canova abraza igualmente a otra cabal ilustración del periodo decimonónico: la colosal escultura de Napoleón desnudo, idealizado como Marte, cuya conformación iconológica obedece a las costumbres imperiales romanas. El tallado de ambas esculturas de belleza natural en reposo y libre de movimientos espontáneos, resume la noble sencillez y la serenidad estatuaria que reaccionó en contra de la frivolidad del Rococó.

Fotografía tomada por Mimmo

El artista encarnó los ideales iluministas apoyados en el racionalismo heredado de fines del siglo XVII, cuyo objetivo fundamental fue combatir el dogma religioso. El gusto científico por el arte y la cultura dio como resultado la creciente proyección de la comunidad académica del momento, por el rescate y la excavación del patrimonio grecorromano. Así, Canova fue considerado por sus contemporáneos no sólo como un modelo de excelencia artística, sino como un impecable protector del patrimonio italiano, al ser director de la Academia de San Lucas en Roma e inspector general de Antigüedades y Bellas Artes de los Estados Pontificios.

Fotografía tomada por Mimmo

Por otra parte, el contrapunto entre la pureza de la línea y la monocromía transita la vertiente de Mimmo Jodice por la búsqueda de lo que él mismo nombra como los “mitos del Mediterráneo”. Jodice fue el primer fotógrafo en recibir el prestigiado Premio Feltrinelli en 2013, y en 2011 el gobierno francés lo nombró Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, a raíz de su exposición individual en el Museo del Louvre, justamente sobre su obra escultórica.

Museo Nacional de San Carlos, Puente de Alvarado 50, Tabacalera, 5566-8085 exts. 15 y 16. Martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas. Visitas guiadas, previa cita. Admisión $45. (CENTRO)

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