La muestra está conformada por nueve piezas que muestran el alto nivel estético, simbólico y artesanal que alcanzaron las culturas precolombinas asentadas en México y que, en opinión de Eduardo Matos Moctezuma, representan diversos lenguajes de los antepasados que se abren camino en el tiempo para transmitirnos su mensaje en la modernidad.

La exposición da cuenta de cómo diversas culturas se expresaron a través del barro para plasmar sus creencias y cosmogonías mostrando dioses, mujeres, hombres, animales o plantas, dando con su creatividad un soplo de vida a lo inerte.

Matos Moctezuma refirió que el poder de cambiar el barro húmedo en una materia dura y perdurable fue un proceso que los pobladores del México precolombino tuvieron que aprender durante varios siglos y para ello el fuego desempeñó un papel vital como elemento transformador.

“Esta exposición nos muestra nueve figuras excepcionales del mundo antiguo. Están divididas en dos grupos, las que se relacionaron con la vida y las que nos dicen algo de la muerte. Pero en medio se encuentra el dios viejo y del fuego que representa el centro del universo”.

Durante el recorrido, el público puede apreciar piezas como el referido Dios viejo y del fuego de la cultura totonaca, cuyos antecedentes provienen de Cuicuilco, pero tiene también una de sus representaciones más importantes en la Costa del Golfo. La figura se muestra como un anciano encorvado que sostiene un brasero que representa el símbolo de Dios.

También se presenta la escultura Mujer, de Nayarit, hallada en Las Cebollas, Acaponeta, al igual que la cabeza del dios Tláloc, encontrado en el área de Tehuacán, Puebla.

Destaca la pieza Guerrero águila, de la cultura mexica, de aproximadamente 1481 después de Cristo, así como el Felino, de la cultura zapoteca, perteneciente al protoclásico de Monte Albán II.

En la exposición se incluye la pieza el Hombre murciélago, deidad que, según el mito, muerde el clítoris de la diosa Xochiquetzal y con su sangrado comienza el ciclo femenino de la vida y la muerte.

Asimismo, se expone la pieza del dios Mictlantecuhtli o Señor del Inframundo, quien recibía a las almas que llegaban al nivel más profundo, el noveno, y que tenían que emprender un viaje de cuatro años por este sitio para encontrarse finalmente con él.

Museo Nacional de Antropología, Paseo de la Reforma y Gandhi, Bosque de Chapultepec.

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