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Datos de un estudio realizado por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) en febrero de 2015, señala que los niños mexicanos pasan en promedio 4 horas con 34 minutos diarios frente al televisor, lo cual representa un poco más del tiempo que pasan en la escuela.

Otra encuesta, ésta realizada por el periódico El Universal en julio de 2015, señala que los hábitos de los mexicanos han cambiado con la llegada de la era digital y que en promedio un televidente esta frente a la tele 113 minutos, tiempo que además divide entre la televisión abierta y la de paga.

Independientemente de las estadísticas oficiales, la pregunta es ¿estamos conscientes de lo que vemos en la televisión sea digital o no, de paga o convencional?

En Manufacturing Consent: ThePolitical Economy of the Mass Media (Fabricando el consenso: la economía política de los medios de comunicación), o Los guardianes de la libertad, 1988, sus autores Noan Chomsky y S. Herman, lo planteaban así: “En un estado totalitario no importa lo que la gente piensa, puesto que el gobierno puede controlarla por la fuerza empleando porras. Pero cuando no se puede controlar a la gente por la fuerza, uno tiene que controlar lo que la gente piensa, y el medio típico para hacerlo es mediante la propaganda (manufactura del consenso, creación de ilusiones necesarias), marginalizando al público en general o reduciéndolo a alguna forma de apatía”.

La televisión es esa forma.

TV-Frenia, obra de Paulina del Paso y Héctor Ruiz es una pieza que a través de cuatro proyecciones simultáneas de video y un diseño sonoro a cuatro bocinas, sumerge al público en una frenética secuencia de imágenes, diálogos y sonidos capaces de llevarlo a la exacerbación de sus emociones o al vacío.

Actitudes, tonos de voz, formas de hablar y modelos transferidos a través de la televisión por actores, líderes de opinión y conductores de programas de revista conforman un mosaico ininteligible y caótico imposible de tolerar.

El resultado “es una serie de discursos maniqueístas, sin matices, donde el mundo se divide en ricos y pobres, buenos y malos, hombres y mujeres; un mundo prefabricado y artificial donde no hay cabida para las reflexiones profundas ni para las emociones complejas”, comenta la artista.

En la cédula de la pieza puede leerse “El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes”. Naom Chomsky

La televisión es esa forma de control que a cada momento parece informarnos de lo que sucede en nuestro alrededor o distraernos lo más posible cuándo es necesario para las cúpulas en el poder.

En las salas del Laboratorio Arte Alameda, TV-Frenia busca expresar esto. Por ello confronta a los espectadores con la serie de discursos vacíos que consumen a diario frente a su televisor, los cuales desafortunadamente se han vuelto parte de nuestro inconsciente y nuestro léxico cotidiano

En la pieza el sonido juega un papel fundamental porque es capaz de penetrar en el inconsciente al grado de crear una fuerte tensión que puede ser capaz de obligar al visitante a abandonar la sala. Llevar al público a una situación límite quizá logre despertar su conciencia. Aunque tal vez sólo termine huyendo de emociones que no le pertenecen.

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