Una reflexión sobre la vida, el tiempo y el uso que le damos, es lo que propone la Compañía Danza Visual a través de la obra Desde el caparazón de la tortuga, su primera propuesta dirigida al público infantil.

Esta obra es una reinterpretación escénica del clásico infantil Momo, de Michael Ende, quien supo abordar de manera singular el concepto del tiempo. Se trata de un espectáculo transdisciplinario en el que se fusionan la danza, el teatro y la música en vivo, así como las artes visuales y circenses.

Patricia Marín y Leonardo Beltrán, bailarines, coreógrafos y directores de la Compañía Danza Visual, explicaron que siempre han tenido el interés de promover discursos inteligibles que permitan la aproximación a las artes escénicas a niños y jóvenes, y así ayudar en la formación de públicos ávidos de arte, y en específico de artes escénicas desde temprana edad.

Respecto al libro Momo, ambos creadores dicen que “más allá de una fascinación personal por la obra literaria, la posibilidad de exhortar a la reflexión en torno a las características de la vida posmoderna, su dinamismo subyugante y la impasibilidad con la que la afrontamos, permearon los estratos creativos deviniendo en una necesidad sobre la cual investigar”.

Y agregan: “Desde el caparazón de la tortuga es una aproximación amable y lúdica hacia la posmodernidad y sus concomitantes consumistas. Hoy en día sabemos el precio de todo, pero el valor de nada, diría Oscar Wilde, y, en ese sentido, el recurso más valioso es el tiempo.

“Es una realidad pasmosa cómo permitimos que se diluya y se esfume. Es precisamente esto lo que se busca retratar con los hombres de gris y sus cigarrillos, una homologación insospechada e inadvertida que resulta, justamente, en fumarse el tiempo, transformar el tiempo y su uso en algo pernicioso, irreparable y amorfo, una combustión incompleta de la vida. La contraparte es Momo”.

En Desde el caparazón de la tortuga, la protagonista es una niña capaz de escuchar incluso a las estrellas, junto a sus tres entrañables amigos: Beppo (el barrendero paciente), Giggi (el soñador incansable) y Casiopea (la tortuga milenaria que se encarga de administrar el tiempo).

“La pequeña ejemplifica la esperanza, la bondad, el respeto, la amistad y el amor, todo lo envuelto en las idiosincrasias compasivas y caritativas de la infancia y su capacidad transformadora. Ese poder arrinconado por presiones sociales, pero latente en cada niño”, explican los directores de Danza Visual.

EL CAPARAZÓN DE LA TORTUGA. Sábado 4, 11 y 18, y domingo 5, 12 y 19 de marzo, 13:00 horas. Teatro de la Danza, Paseo de la Reforma y Campo Marte, Chapultepec-Polanco. Loc. $150; aplican descuentos. (CENTRO)

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