A través de fragmentos de la obra poética del mexicano Octavio Paz, es posible conocer algunas de las aficiones y sentimientos del Premio Nobel de Literaratura 1990.

Con datos de la infancia de este escritor, el programa Alas y Raíces de la Secretaría de Cultura, publica el libro El árbol habla. Octavio Paz para niños, un texto que cuenta con ilustraciones realizadas por pequeños.

El árbol habla (1)La introducción estuvo a cargo de la especialista del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México Carmen Leñero, quien seleccionó versos que fueran atractivos para los niños y, al mismo tiempo, representativos de la obra del poeta y ensayista. Mientras que  Felipe Garrido se encargó de escribir la semblanza de este poeta que a decir del libro le gustaba subir a los árboles para soñar y dejar volar su imaginación.

Con base en diferentes fragmentos niños de diferentes escuelas de la colonia Mixcoac, hicieron 45 ilustraciones que se pueden admirar en El árbol habla. Octavio Paz para niños, en un taller de ilustración que organizó el programa Alas y Raíces.

Tanto el título como las imágenes reflejan el diálogo íntimo logrado entre los pequeños y las palabras del poeta, cada color y trazo otorgan una nueva lectura a la selección de versos tomados de los libros Octavio Paz, Obras Completas, Obra Poética I (1997) y II (2004), publicadas por el Fondo de Cultura Económica.

El árbol habla. Octavio Paz para niños forma parte de la colección Poesía para Niños, y que ahora reúne siete títulos que se convierten en una manera de acercar a los pequeños a la obra de autores como Carlos Pellicer, Jaime Sabines, Efraín Huerta, Elías Nandino, Enriqueta Ochoa y Ramón López Velarde, a los que ahora se suma Octavio Paz.

Cada libro de la colección Poesía para Niños incluye fotografías de la infancia y juventud de los escritores, así como de su entorno cercano: su familia, su barrio, su ciudad. En El árbol habla. Octavio Paz para Niños el lector muestra fotografías de Octavio Paz disfrutando de un paseo por Mixcoac, tomadas en 1958 por Ricardo Salazar.

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