La última obra monumental del famoso pintor Diego Rivera llamada: El Espejo de la Estrella, se encuentra en un espacio donde se siembra la semilla para que chicos y grandes aprecien y valoren la naturaleza: el Parque Ecológico El Batán, al sur de la Ciudad de México, una finca que con el tiempo ha sido remodelada y que perteneció hasta 1967 a Dolores Olmedo; desde entonces, Banobras se hizo cargo de este lugar.

Al recorrer este sitio en tren, caminando o en patines, se puede ver una fuente decorada que se llama: El Espejo de la Estrella y la hizo el artista Diego Rivera en 1956. Durante algunos años, algunos visitantes al mirarla pensaban que era una pista de patinaje. Se cuenta que esta fuente quedó sin agua después del terremoto del 85, y el  mosaico vítreo y veneciano con mármoles, así como el ónix mexicano de diferentes colores, ya no pudieron retener el agua por las grietas causadas por el sismo y se quedó seca.

Esta obra de Rivera tiene como tema el agua que despliega imágenes de ranas, caracoles, víboras, anémonas, tortugas, y de los dioses prehispánicos relacionados con el vital líquido: Chalchiuhtlicue (deidad femenina del agua), Quetzalcóatl (serpiente emplumada), Xolotl (representado como un perro itzcuintli) y símbolos de Tláloc.

Además de esta obra hecha por Rivera, en El Batán hay áreas verdes, arenero, canchas deportivas y un aviario. También cuenta con una Unidad de Manejo Ambiental (UMA), donde cuidan diferentes especies de tortugas, aves y otros animales.

En el paseo por este parque se pueden encontrar ¡dinosaurios!, pero robotizados, que forman parte de la exposición: Aventura Jurásica.

Al subir al trenecito se conoce este sitio de manera diferente, ya que hay una pagoda que ahora funciona como cafetería, aunque cuentan que esta construcción hace muchos años perteneció a la familia Matsumoto y quedó como testimonio del apoyo que Dolores Olmedo, la antigua dueña, dio a los japoneses en la Segunda Guerra Mundial.

En este parque hay espacios para fiestas y un área de comida donde el aroma a carne asada abre el apetito. El ambiente alegre que se observa en el área de juegos permite olvidar el estrés cotidiano.

Desde 1993, este parque ecológico da prioridad a la educación ambiental ya que llegan  grupos escolares, previa reservación, para aprender sobre el cuidado del agua, de los árboles y de los diferentes animales con los que compartimos este planeta y, sobre todo, el territorio mexicano.

PARQUE ECOLÓGICO EL BATÁN. Avenida San Jerónimo 477, Álvaro Obregón, Tizapán San Ángel, 5683-1861; Web; Facebook. Lunes a viernes, 9:00 a 17:00; sábado y domingo, 9:00 a 19:00 horas. Admisión $20. Estacionamiento $35. Cuenta con acomodador de coches. Admisión a Aventura Jurásica $90. Hasta el 31 de diciembre. (Sur)

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