Resulta increíble ver la gran identificación del público mexicano con la historia de Billy Elliot y eso no es ninguna casualidad. El mismo director, Gabriel Barre, quien vino a nuestro país para montar esta puesta en escena (que está agotando una función tras otra en el Centro Cultural 2 de la Ciudad de México), lo deja muy claro: “Nos hemos dado cuenta que el énfasis en la familia, que es una parte natural aquí, ayuda a iluminar el drama familiar que está en el corazón de Billy Elliot”.

Es verdad. ¿Quién diría que hay tantas similitudes entre nosotros, el público mexicano en el 2017 con las familias de un pueblo minero en el norte de la Gran Bretaña en 1984? Pero no son tan sólo los valores familiares los que nos hacen identificarnos con la situación por la cual el joven Billy está atravesando junto a los suyos. Es un descontento e inquietud ante el poder, que une a algunos y divide por completo a tantos otros. Es un mundo donde los hombres deben ser muy rudos para sobrevivir.

Y un niño extraordinariamente talentoso, sensible y sin duda, adorablemente obstinado como Billy, sin la menor duda se toparía con todo tipo de obstáculos en cualquiera de estas dos sociedades. Y si lo que quiere es bailar ballet … ya se pueden imaginar.

La magia de Billy Elliot, que por supuesto nace con la película escrita por Lee Hall y protagonizada por Jaime Bell, es elevada infinitamente por la música de Elton John (enamorado de la historia desde el primer momento) y la dirección original de Stephen Daldry, ganador del Oscar, Tony y lo que usted se pueda imaginar por su trabajo en las artes. Billy Elliot era, sin la menor duda, y parafraseando otra obra que montó su productor Alejandro Gou, “el Santo Grial de los musicales” (Spamalot) que muchos habían soñado con montar en México. ¿Pero cómo hacerlo? Parecía imposible encontrar un niño con la capacidad histriónica, vocal y de danza, de tan corta edad, quien hubiese recibido el entrenamiento necesario desde muy temprana edad para lograrlo en nuestro país.

¿La respuesta? Era imposible. Y menos cuando pensamos que no es uno, sino al menos cinco “Billys” los que se necesitan para lograr esto. No iba a aparecer por arte de magia un menor de edad quien cumpliera con todos estos requisitos. Pero eso no detuvo a Gou y a los suyos.

¿Y es que saben lo que sí había? Lo mismo que tiene el propio Billy Elliot, muchos niños extraordinariamente talentosos, que aún no tenían la formación exacta pero sí las bases (cosa que en la obra la misma Sra. Wilkinson —interpretada por la maravillosa Anahí Allué— le explica a Billy respecto a la Royal Academy de Ballet. Y así, por 11 meses, decenas de niños y niñas vivieron una historia nunca antes vista en el teatro nacional: La Academia Billy Elliot.

Llegaron de todas partes de México con sus familias. De ahí salieron los cinco Billys (Mauricio, Aarón, Ian, Jesús y Demián quienes ahora, con un entrenamiento de un año especializado, hacen sentir al público lo que dice una de las canciones más emblemáticas de la obra: electricidad.

Este es un musical hasta para quien no frecuenta los musicales. Hasta para quien los evade. Hemos entrevistado a varias personas que medio a regañadientes fueron a las primeras funciones y ahora ya tienen boletos para regresar. Y otra cosa muy destacable, es prácticamente imposible ver que después de casi todas las canciones, el público se levante a aplaudir, pero eso ha estado ocurriendo función tras función en Billy Elliot.

Nunca es mal momento para que una obra de teatro nos haga sentir bien. Pero quizás, éste sea el momento perfecto para demostrar cómo el talento y trabajo de los productores, actores y todo el equipo nacional de Billy Elliot, está a la altura de lo mejor del mundo.

Igual que Billy y los suyos pensaban que cambiar su vida para bien era un asunto imposible, esta historia de los escenarios demuestra que con amor, persistencia, profesionalismo y muchísimo trabajo, hasta los sueños que aparentemente eran inalcanzables se hacen realidad.

Billy Elliot se presenta en el Centro Cultural Teatro 2, en Av. Cuauhtémoc 19, Col. Roma, los días miércoles y jueves, 20:00; viernes, 20:30; sábado, 17:00  y 20:30; domingo, 13:00 y 17:30 horas. (Centro). Boletos en taquilla y en Ticketmaster al 53259000

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