Ayolante. Un hada en el Congreso, es una obra escrita por W.S. Gilbert; compuesta por Arthur Sullivan; traducida y adaptada al español por Álvaro Cerviño. En un país imaginario, ubicado entre Guatemala y Estados unidos, en un día cualquiera de una época no muy lejana, la becaria más importante y hermosa del Congreso de la República ha anunciado que habrá de casarse; mediante la amenaza de correrla de su puesto y para poder rifarse el amor de esta joven, entre ellos los diputados, se las han ingeniado para impedir este matrimonio.

Ayolante es un musical ligero y muy divertido. Una historia de discrepancia de clases y de diferencias políticas que a través del humor negro, la crítica, la sátira y la farsa, llegará al corazón del público mexicano y al espíritu patriótico que habita en todos.

Fue escrito en Inglaterra hace más de 150 años y no pierde vigencia. “Lo que estaremos presentando es una comedia de sátira política; es una obra inglesa adaptada al ambiente e idiosincrasia mexicanos, entonces es posible identificar la vida y tragedia de Ayolante, un hada condenada por la reina de las hadas a vivir en el fondo del Lago de Chapultepec, rodeada de ajolotes, por haber cometido el gran error de enamorarse de un mortal, con quien tiene un hijo, mitad hado y mitad hombre, quien trabaja pintando caritas y dibujando a los niños en Chapultepec. Originalmente la obra se enmarcó dentro de un género de hadas y pastores. Toman a las hadas como un pretexto para poner en jaque a los gobernantes. Es una obra bien entretejida”, nos indica el director Álvaro Cerviño.

A través de la mirada y la adaptación del texto, Álvaro Cerviño le brinda frescura y una callada identificación con algunos personajes, quienes al exponer un conflicto, nos llevan irremediablemente a la risa y al disfrute de una puesta en escena poblada por los vendedores ambulante, La Casa del Lago, los estudiantes que se van de “pinta” a remar al lago; cosas sabrosas y que no desmerecen la obra. Una puesta en dos con una trama de principio a fin, una partitura exquisita y acompañando la música que te acaricia el oído a cargo de un trío de jazz.

También es interesante indicar que todo el elenco es masculino, sin que esto signifique en el travestismo un fin, con papeles de mujeres interpretados por hombres a la manera isabelina. Un dato interesante es que han renunciado a la idea de no usar micrófonos y nada de ayuda electrónica, y así disfrutar de una puesta tal como “se debería hacer el teatro”: una experiencia simple, sencilla y compleja a la vez, en donde la escenografía es la casa misma donde se representa, con un cupo total para 200 personas y 19 actores en escena. Vale la pena vivir esta experiencia desde una cómoda butaca.

Teatro Casa Americana, Lucerna 42, Juárez. Estreno viernes 2 de septiembre, a diciembre. Jueves y viernes, 20:00; sábado, 16:00 y 20:00 horas. (Centro)

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