Frente a nosotros, sobre el escenario, varios espejos y algunos troncos de árboles… da la sensación de que estamos en un bosque oscuro y profundo. En el suelo, nieve; nieve suave por la que la gente pasea con chamarras muy gruesas.

Pero en medio de la calma y el silencio, todo se interrumpe con un suceso: un asesinato; un hombre es volteado de cabeza y es degollado para entonces recolectar su sangre, ¿con qué propósito?

Así inicia Déjame entrar, montaje basado en la novela de John Ajvide Lindqvist que fue llevada al cine en 2008 en una película sueca y en 2010 a una versión americana protagonizada por Chloë Grace Moretz.

El montaje en México, dirigido por Hugo Arrevillaga y producido por Irene Azuela, es protagonizado por dos jóvenes que debutan en el escenario: Saraswati Valladeres y Diego Velázquez, quienes dan vida a Eli y Óscar, dos seres muy distintos que se van enamorando de estas diferencias.

Y es que Eli es en realidad un vampiro, y ninguna vida que dependa de la sangre humana puede ser fácil, y la de Eli, al igual que la de un adicto, estará siempre motivada por la necesidad, que aquí es de sangre humana…

Como soporte, Yuriria del Valle interpreta a la madre del protagonista, y actores como Adrián Vázquez y Claudio Lafarga dan vida a varios personajes incidentales, entre ellos, el empleado de una tienda, el maestro de educación física o un policía.

La escenografía, a cargo de Jorge Ballina, es uno de los mayores atractivos de esta producción, pues va transformando el espacio en bosque, escuela, recámara y hasta alberca, todo con el apoyo de luces y contados elementos escenográficos.

Al igual que en las versiones de cine, el suspenso de la novela sigue presente y en consecuencia se propician varios sustos, sobre todo, en los momentos en que Eli debe alimentarse o cuando defiende a Óscar de los múltiples ataques de sus compañeros de escuela, quienes se divierten molestándolo y apodándolo “Cerdito”.

En tiempos como los que estamos viviendo, Déjame entrar es una obra pertinente que aborda temas como el bullying y la aceptación –tan necesaria– hacia alguien diferente.

Y es que a veces, para hallar nuestro lugar en este mundo, necesitamos encontrar a otro, alguien que nos acepte como somos, y que al hacerlo, nos ayude a alcanzar exactamente lo mismo…

DEJAME ENTRAR. Foro Shakespeare, Zamora 7, Condesa. Viernes, 20:30; sábado, 18:00 y 20:30; domingo, 18:00 horas. Loc. $300. Hasta el 26 de noviembre. (Centro)

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