James Joyce, el genial escritor irlandés, escribió Exiliados, su única obra de teatro, al poco tiempo de concluir Retrato del artista adolescente y cuando empezaba a construir Ulises.

El argumento es, en apariencia un triángulo amoroso bastante sencillo: el escritor Richard Rowan y su mujer Bertha acaban de volver a Irlanda tras varios años en Europa. y el periodista Robert Hand, amigo íntimo de Richard y compañero de aventuras juveniles, quien está enamorado de Bertha, pero siendo amigo de Richard no se ha atrevido a confesar sus sentimientos; Richard siempre lo ha sabido, y a pesar de amar a su esposa, desea que ella y su amigo lleguen hasta el final de esta situación. Richard y Bertha no están legalmente casados, detalle que parecería irrelevante, pero no para la época, esto es, hace un siglo (la obra se escribió en 1915) en la Irlanda católica. El argumento es materialmente una calca de la vida de Joyce, ya que hubo rumores de infidelidad entre Nora, su compañera con un supuesto amigo en común.

Éste es el punto de partida de una obra cuya tesis es que ni la fidelidad, ni la confianza son los pilares de una relación de pareja; sino la duda, el mantener cierto grado de incertidumbre; ya que así se estimula un vínculo espiritual.

Digamos que los espectadores nos convertimos en voyeurs del estrés en el que se sumergen los protagonistas, de tal manera que cada frase y cada gesto tienen varios matices y somos testigos de sentimientos y conceptos que flotan alrededor de la relación de pareja y la condicionan, delimitan, definen. Desfilan la amistad, la posesión, la culpa, la libertad, entre muchos otros elementos.

Martín Acosta, el director, nos cuenta que esta obra retoma uno de los temas que obsesionaron a Joyce: la infidelidad, la cual retrata dentro de diversos ángulos y haciendo gala de su don multidimensional, para hacer de los personajes de Bertha y Richard una metáfora de su interior.

Exiliados es una pieza que se ha montado pocas veces en el mundo. La primera, en Munich, cuando todavía vivía Joyce; la segunda en Nueva York en los años treinta, y en ninguna ocasión tuvo mucho éxito, e incluso el mismo autor calificó los estrenos como fiascos. En México se montó en los años ochenta con Ofelia Medina de protagonista, acompañada de Ricardo Blume y la escenografía de Alejandro Luna, con gran éxito.

Finalmente, Acosta nos recordó a Roland Barthes cuando dijo que todo mundo construye a su adversario y a su simétrico opuesto, por ello esta obra está construida a partir de duetos que desentrañan al otro, a ese alguien más que a menudo tiene otros rostros. “En Exiliados vemos a un James Joyce muy visceral que está muy ansioso por contar una historia y que con su texto llega a grandes metáforas filosóficas que desentrañan nuestro rostro humano al espejo”.

EXILIADOS. Versión, traducción y dirección Martín Acosta. Con Carmen Mastache, Pedro de Tavira Egurrola, Tenoch Huerta y Verónica Merchant. Foro Lucerna, Lucerna 64, Juárez. Viernes y sábado, 20:45; domingo, 18:15 horas. Loc. $400. Adolescentes y adultos. Hasta el 1 de octubre. (Centro)

Dejar una respuesta

Escribe tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí