La gran y experimentada primera actriz Ofelia Medina, por fin regresa al teatro, y lo hace compartiendo escenario con otro baluarte de la actuación: Manuel Ojeda. Nuevamente el productor teatral Sergio Gabriel, le propone al público mexicano un nuevo desafío teatral. Para ello ha convocado a dos reconocidos actores de nuestra escena nacional: Ofelia Medina y Manuel Ojeda, quienes interpretan los roles protagónicos de la obra Mamá por siempre.

En ella se cuenta la increíble experiencia que propone un reconocido autor teatral, quien decide presentar al público una obra verdaderamente diferente. Por primera vez en su larga y exitosa trayectoria no ha podido plasmarla en un libro, ni dibujar su vestuario, ni su escenografía, ni pensar en su música, ni en el diseño de sus luces, ni siquiera proyectar su puesta en escena. Pero sabe, al mismo tiempo, y tiene la absoluta certeza, que aún sin tener nada de todo lo que habitualmente necesita, puede contarla y reflejarla perfectamente en un escenario.

Mamá por siempre nos invita a presenciar este desafío único al que un autor, actor y director se enfrentan y, con absoluto coraje y convicción, deciden exponer y exponerse ante su público. Un verdadero salto sin red, en donde el espectador deberá aceptar que “alguien” es único cuando logra despertar en el otro el placer de volver a verle. Y nos orilla a pensar que, de no ser eso el amor, tal vez pueda tratarse de lo más parecido a ese sentimiento.

Para probar que es así, y dar sentido a su última pieza teatral, apela a convocar a la mujer que hará que su nostalgia adopte el rostro de la felicidad: su madre. “Desnudo” ante su público y, sumergiéndose en un pasado muy presente, sin prejuicios, ni preconceptos, ni humillaciones, ni miedos, ni desgarros tortuosos, iniciará un viaje al corazón abierto del teatro.

Esta pequeña gran obra del autor canadiense Michael Tremblay, adaptada y dirigida por el autor y director argentino Manuel González Gil, nos habla del infinito placer de comprobar que la realidad y la verdad no son una misma cosa. Y que se puede volver a dialogar, emocionar y reír con quien se supone dejó de ser realidad, porque, la verdad, puede traerle cuantas veces quiera, porque el amor lo hará posible. Y el teatro.

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