Cada martes, Pablo Perroni nos recuerda Puras Cosas Maravillosas en el monólogo que ofrece en el Foro Lucerna, y en ese mismo espacio, los fines de semana, nos lleva junto con su esposa en la vida real Mariana Garza, hasta Nerium Park, un conjunto habitacional en donde una pareja intenta iniciar una nueva vida, pero el aislamiento y los problemas económicos los llevan al límite de la razón y la locura en un poderoso texto del dramaturgo catalán Josep Maria Miró. Platicamos con Perroni sobre estos trabajos, ambos dirigidos por Sebastián Sánchez Amunátegui.

Ya habías actuado con Mariana en anteriores ocasiones, ¿qué fue distinto en Nerium Park?, ¿fue más complicado al interpretar ahora a una pareja tan compleja y disfuncional?

Es distinto, ya que por primera vez estamos solos los dos. La obra en sí es muy complicada, es compleja y muy obscura. Ayudó que somos pareja y que nos conocemos muy bien, que nos tenemos la confianza y que no tenemos ese tipo de relación en la vida real. 

¿Cómo logran Mariana y tú compaginar tan bien en el escenario, y cómo es llegar luego a casa con tanta energía emocional acumulada?

Hay tantas cosas que hacer, que llegando no nos dan ganas ni de pelear. Además, desde hace mucho aprendí que ella tiene la última palabra (risas). Ambos somos personas muy intensas y necias, pero después de once años de estar juntos y diez de casados, ya nos entendimos; nos conocemos, sobre todo porque llevamos ya once años trabajando. Nos conocimos trabajando, primero fuimos compañeros, luego amigos y luego pareja; ya no había manera de apantallar a nadie, nos habíamos visto en lo peor de lo peor. En esta obra en particular nos gustó poder interpretar a dos personajes que no tienen nada que ver con nosotros; yo jamás podría hablarle a Mariana como le hablo en la obra, ni ella a mí, nuestra relación está basada en el respeto. Mariana es la actriz con la que mejor me entiendo en todos los sentidos, tanto dentro como fuera del escenario; la disciplina, el profesionalismo, la entrega, la verdad… por eso no dudé en hacer con ella este proyecto.

¿Cuáles fueron los mayores retos de la obra?

Parece sencillo pero no lo es. Son doce meses; doce cambios de vestuario, muchísimos cues de iluminación, situaciones muy intensas. Convertir el Lucerna en un teatro con proscenio fue muy arriesgado; pero nos gustan los retos, no nos gusta lo facilito…

Tu personaje deja de salir y de tener contacto con el mundo exterior, ¿qué pasaría contigo si te vieras obligado a vivir una situación así?

Sin juzgar a Gerardo, yo no podría encerrarme y aislarme de esa manera. Entre más triste o desesperado, trato de salir más al mundo; pero si me viera obligado a vivir esa situación, ¡definitivamente también me volvería loco!

Éste es el tercer proyecto en el que trabajas con Sebastián, ¿por qué crees que han funcionado tan bien sus colaboraciones?

La razón es muy sencilla: hay respeto, admiración y cariño. Sebastián sabe muy bien lo que quiere, el resultado que quiere conseguir y al mismo tiempo te deja explorar y negociar. Es muy ecuánime, cosa que yo agradezco enormemente. Siempre lo describo como un paracaídas, nos permite aventarnos al vacío y nos va guiando, nunca nos deja caer.

¿Qué les hizo elegir Nerium Park y por qué te gustaría que el público fuera a verla?

Después de leer varios textos, Nerium fue la que nos atrapó a los tres desde el principio; la historia, la manera de contarla, las posibilidades y la experiencia que podría llegar a ser, tanto para nosotros como para el público, fue lo que nos convenció de hacerla. Me encantaría que el público venga a verla para que vivan la experiencia; no es una obra que te puedan contar, es una obra que te entra por todos los sentidos, es una experiencia que se tiene que vivir y eso es lo que más disfruto de ver y de hacer teatro: la experiencia que se provoca en todos los involucrados. 

Puras Cosas Maravillosas se planeó por una corta temporada, pero debido al gran éxito se ha extendido. Al interactuar tanto con el público en esta obra, ¿consideras que las funciones para ti se vuelven más complejas, o enriquecedoras?

Enriquecedoramente complejas. Puras Cosas Maravillosas ha sido el regalo más grande en mi carrera hasta ahora. No sabíamos cuánto tiempo iba a durar porque no teníamos idea lo que iba a provocar. Afortunadamente ha sido muy bien recibida, es una obra que me obliga a estar presente en todo momento, a encontrar nuevas formas de comunicarme, a resolver en el momento y a conectar con el público. Es un gran regalo poder compartirla. 

¿Qué ha significado para ti saber que esta obra ha impactado en tantas personas?, que quizá las haya motivado a hacer sus propias listas de Puras Cosas Maravillosas

Como actor, saber que lo que estás haciendo tiene un impacto en las personas, es el mejor regalo. La obra le llega al público de diferentes maneras, es una obra muy generosa. Pasa mucho que la gente empieza a hacer su lista después de verla y que me lo hacen saber, eso para mí es una cosa realmente maravillosa en mi lista. 

Mariana y tú han logrado convertir el Teatro Milán en un espacio único, ¿están ya donde se imaginaron cuando lo compraron, o qué les falta/les gustaría que suceda?

¡Gracias! Nos falta y nos gustaría terminar de pagarlo (risas), pero poco a poco. Nunca estaremos en donde nos imaginamos porque siempre nos ponemos metas más altas; siempre nos retamos a nosotros mismos a ser mejores, a conquistar retos, pero estamos contentos y satisfechos con el resultado de tanto trabajo. Nos gustaría producir más, más seguido y, por supuesto, nunca dejar de crear proyectos nuevos y diferentes. 

En televisión o teatro, ¿cuáles son tus siguientes proyectos?

Tengo dos obras pendientes que quiero hacer el año que entra. Vamos a reestrenar La Última Palabra en el Milán en agosto, a seguir con Puras Cosas Maravillosas todo julio y agosto, y en septiembre me cambio de día a los miércoles. En televisión estoy grabando Sin Rastro, una serie de Televisa producida por Silvia Cano y Roberto Gómez Fernández que se estrenará en octubre. Por el momento es todo, más lo que se acumule, porque si no me vuelvo loco como Gerardo…

PURAS COSAS MARAVILLOSAS (EVERY BRILLIANT THING), de Duncan Macmillan y Johnny Donahoe. Martes, 20:45 horas. Loc. $250.

NERIUM PARK, de Josep Maria Miró. Viernes 20:45; sábado, 18:30 y 21:00; domingo, 17:30 y 19:30 horas. Locs. $350.

* Foro Lucerna, Lucerna 64, Juárez.

Dejar una respuesta

Escribe tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí