Pocas veces en una obra de teatro se tiene la capacidad, como público, de poder inferir en la trama o en el desenlace de la historia; pero en La Estética del Crimen, éste es el atractivo principal: decidir quién es el culpable.

El lugar de los hechos es el Tony’s de Polanco Hair Salon, donde, en el piso de arriba, ha sido asesinada Isabel Pratt, una reconocida pianista. Automáticamente empleados y clientes de la estética se vuelven sospechosos del crimen. ¿Quién es el verdadero responsable? ¡El público debe encontrarlo!

Platicamos en entrevista con Ana González Bello y Mario Alberto Monroy, dos de los protagonistas de esta puesta en escena que se presenta de viernes a domingo en el Teatro Fernando Soler.

Cuéntennos brevemente sobre los personajes que interpretan en la obra.

Ana González Bello – Foto: Juan Rodrigo Becerra

Ana González Bello: Yo interpreto a Bárbara, una estilista extravagante, desparpajada, buena onda que trabaja en Tony’s de Polanco Hair Salon.

Mario Alberto Monroy: Yo soy el novato López, un oficial de patrulla, de crucero, que por cuestiones de cercanía tiene que intervenir en esta investigación de un asesinato, a pesar de que no tiene idea de cómo hacerlo.

¿Habían visto el montaje que se hizo de esta obra en 2003, bajo la dirección de Alberto Lomnitz?

AGB: No la vi, pero desde que la leí me gustó mucho el texto porque no era obvio. Nuestro trabajo ha sido dejar esta obra tan clara, que al estar frente al público y nos pregunten cualquier cosa, estemos listos para lo que sea.

MAM: Yo sí tuve oportunidad de verla y me gustó tanto, que creo que la vi doce o trece veces. Me gustaba mucho porque es una obra que, como público, te hace sentir inteligente; te hace sentir que tienes más información que quienes están arriba y, por lo tanto, puedes poner a los personajes en jaque.

Para ustedes como actores, y debido a la gran participación del público, ¿qué significa que cada función pueda ser distinta?

MAM: Es una obra en la que debemos de asumir esa realidad y hacerla nuestra; se rompe la cuarta pared y tenemos muchos testigos, pero siempre con la convención de que seguimos siendo personajes de la estética, de que podemos ser señalados como asesinos y de que estamos preocupados por terminar en la cárcel…

AGB: La idea no es que sea un caos, sino que nosotros tengamos la historia tan amarrada que cualquier cosa podamos resolverla.

¿Cómo ha sido para ustedes improvisar sobre la marcha, de acuerdo a lo que opina el público?

AGB: Tienes que ser muy bueno para que tus improvisaciones sean cosas divertidas y aporten a la obra; no sólo paja. Se trata de que sumes.

MAM: Para mí la clave de la improvisación es creértela y seguir esa línea; por ejemplo, si a alguien le das unas llaves, hay que recordar siempre a quién se las diste y tener presente lo que has construido. Es como ir dejando migajas, como La Pantera Rosa que va poniendo las tablas de un puente; en esta obra, si olvidas las tablas, el público te va a meter en problemas.

Entonces, ¿el final depende siempre de las opiniones y conclusiones del público?

AGB: Sí, el público decide el culpable.

MAM: Se puede repetir el culpable, pero las preguntas y deducciones serán siempre diferentes.

¿Por qué les gustaría que la gente venga a ver La Estética del Crimen?

Mario Alberto Monroy – Foto: Juan Rodrigo Becerra

MAM: Porque se van a convertir en detectives y se van a divertir en el proceso.

AGB: ¡Para que se diviertan con nosotros!

LA ESTÉTICA DEL CRIMEN, de Paul Pörtner. Dir. Rina Rajlevsky. Teatro Fernando Soler, Centro Teatral Manolo Fábregas, Velázquez de León 31, San Rafael. Viernes, 18:30 y 21:30; sábado, 17:00 y 20:30; domingo, 13:30 y 18:00 horas. Loc. $550. Adolescentes y adultos. (Centro)

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