Terminó la alegría de las vacaciones de verano y ahora que se acercan las Fiestas Patrias se abre la posibilidad para explorar ruinas arqueológicas, admirar edificios, tiendas, museos, jardines y parques que guardan historia, además de leyendas y anécdotas de la Ciudad de México.

Al llegar al Zócalo, hay que aprovechar la oportunidad de conocer por dentro y por fuera la Catedral Metropolitana, que conserva en su interior 16 capillas y 27 altares de diversos estilos arquitectónicos. Construida entre 1525 y 1813, este recinto religioso entremezcla elementos de estilo clásico, barroco, churrigueresco y neoclásico.

By BekaHari – Own work, CC BY-SA 3.0

Cerca de la Catedral –entre las calles de Guatemala y Seminario– se ubica el Templo Mayor, en el que pueden apreciarse los restos prehispánicos de lo que fueran cinco centros ceremoniales, y de donde se han recuperado más de cinco mil objetos que revelan el esplendor alcanzado por los aztecas.

Por otra parte, el Palacio Nacional es un sitio que no debe pasarse por alto pues en él se encuentran las oficinas del Poder Ejecutivo y en donde se hallaban las Casas Nuevas del emperador azteca Moctezuma II. Conquistadores, virreyes y presidentes han dejado varias historias en cada muro, jardín y rincón del Palacio Nacional, recinto donde además de rendirles honores a los diplomáticos y mandatarios que visitan México de manera oficial, se puede entrar hasta la recámara de don Benito Juárez para conocer anécdotas sobre su vida y el proceso que lo llevó a convertirse en presidente de nuestro país.

Otras alternativas para conocer son el Museo del Antiguo Congreso de la Unión y el del Antiguo Colegio de San Ildefonso, donde se aprecia el imponente acervo mural que guarda este recinto pues cuenta con obras de Diego Rivera, José Clemente Orozco, Jean Charlot y Fernando Leal. Además se conoce el salón Generalito, llamado así con el fin de distinguirlo del Salón General de la Real y Pontificia Universidad de México, que era de mayor jerarquía. No hay que olvidar pasar por el Antiguo Palacio del Arzobispado y el Palacio de Bellas Artes, que son apenas algunos de los atractivos que ofrece el Centro Histórico de la capital del país.

Después de caminar, el hambre hará acto de presencia y para satisfacerla hay una gran variedad de tiendas para todos los gustos, así como restaurantes que sirven platillos tradicionales o comida rápida. El recorrido por las calles, muchas de estas peatonales, lleva a conocer los nuevos restaurantes, algunos con una tradición de años como La Ópera o el Café Tacuba, además de los variados y multicoloridos mercados. Ahora bien, pasear por el Centro a bordo del tranvía o del Turibús resultan experiencias interesantes. En el caso del Tranvía, desde el abordaje en la estación cercana al Palacio de Bellas Artes, comienza el viaje al pasado a través de las anécdotas e historias narradas por expertos guías. Por cierto, el tranvía tiene paradas que permiten observar diferentes aspectos del centro capitalino, entre ellas, la Catedral Metropolitana, el Palacio de Correos, el Club de Banqueros, la Asamblea de Representantes y la Plaza de la Constitución.

Para saber más del abanico de alternativas para disfrutar y conocer esta gran metrópoli, sólo hay que consultar la página de la Secretaría de Turismo de la CDMX, que se realizan los fines de semana partiendo desde el Zócalo capitalino. Informes aquí

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