A sólo dos horas de la Ciudad de México, existe un blanco paraíso que en invierno es una excelente manera para pasar un buen rato y la opción ideal para aquellos que desean disfrutar de la nieve sin salir del país, o incluso, conocerla por primera vez.

Escalar una montaña requiere de un espíritu audaz, amor por la naturaleza y perder el miedo para ser recompensado con hermosos paisajes.

Todo lo que necesitas para disfrutar de esta andanza son unos zapatos con suela de goma, lentes para sol, guantes, gorro, bufanda, bloqueador solar y una mochila con barras de proteína o chocolate.

Localizado a 22 kilómetros de la ciudad de Toluca en el Estado de México, este parque nacional ofrece una amplia gama de experiencias que van desde practicar buceo de altura dentro de sus congeladas lagunas, pescar, realizar alpinismo o senderismo.

Cuenta la leyenda… Un hombre desnudo sobre la nieve

Rodeado de un hermoso bosque con 51 mil hectáreas de longitud, donde abundan los pastizales, encinos y pinos, este paraje es sede de un enigmático volcán que recibe el nombre de Xinantécatl, que significa “hombre desnudo” en náhuatl.

Su peculiar nombre encierra uno de los misterios que lo hace tan especial, al que se le atribuyen desde la aparición de ovnis hasta la realización de rituales prehispánicos.

La leyenda cuenta la historia de dos hermanos matlatzincas: uno enfermo de poder y el otro apegado a la religión. Ambos se disputaban el reino hasta que, cierto día, cuando los dioses estaban cansados de sus peleas, arremetieron contra el hermano mayor por abusar de su poder. Al ver esto, el hermano menor se interpuso, quedando muerto al instante, por lo que los dioses lo enterraron en medio del bosque, formándose tiempo después el cerro de Jocotitlán.

Olvidando el acto de amor que su hermano menor tuvo con él, el hermano mayor continuó sus tiranías hasta que los dioses lo llevaron al centro del valle, lo desnudaron, le abrieron el pecho y este comenzó a arder. Arrepentido, el hermano mayor prometió honrar a su consanguíneo y compartir el reino con este, entonces, los dioses le taparon el corazón y lo cubrieron de nieve…

Tocar las nubes con las manos

Llegar al punto más alto de este valle, donde existe un mirador natural, requiere de buena condición física y mucha concentración para no resbalar sobre el terreno rocoso y permanentemente mojado debido al deshielo.

Pero una vez que logras superar el miedo a la pendiente resbalosa, el golpe de aire helado sobre el rostro y lo ajetreado del camino, te toparás con una impresionante sorpresa.

Justo en la cima encontrarás una bella postal de las lagunas del Sol y la Luna, enmarcada por un escenario donde las nubes parecen bajar y estar tan cerca, que es casi como si pudieras tocarlas con las manos.

En el valle habitan tlacuaches, coyotes, reptiles, conejos, ardillas y aves, así como algunos tipos de pastizales endémicos de la región, los cuales tienen un papel importante en la conservación de este ecosistema.

Prepararse para la montaña

Algo que es importante a considerar es que la temperatura oscila entre los -2 y los 12 grados, por lo que debes mantenerte bien abrigado e iniciar el recorrido temprano para concluirlo antes del atardecer.

Recuerda que el Nevado alcanza los 4 mil 460 metros de altura sobre el nivel del mar, lo cual te hace susceptible a padecer el llamado “mal de montaña”.

Para evitarlo, lo mejor es llevar un paso tranquilo y respirar con calma, pero si en el camino te llegas a sentir mal, la solidaridad de los lugareños y otros turistas se hará presente proporcionándote una taza de café de su termo o una barra de chocolate. Además, existen distintos puntos de auxilio permanentemente fijados por las autoridades para atender emergencias.

La caminata hasta las lagunas toma por lo menos una hora para los más expertos, y un rato más para los aventureros que la realizan por primera vez; si es tu caso, es importante hacer varias paradas para descansar, momentos que puedes aprovechar para tomar fotografías para presumir en redes sociales.

Si viajas en automóvil, la mejor opción es estacionarlo cerca de la caseta de Los Venados, localizada a unos cuantos kilómetros de la entrada del parque, y luego caminar, o tomar una camioneta que, por una módica cuota, te transportará hasta el sendero principal.

Si es la primera vez que efectúas este recorrido, te sugerimos hacerlo con la ayuda de un guía local que usualmente ofrece sus servicios en las cercanías de la entrada. También puedes rentar un caballo o pedir el apoyo de algún visitante asiduo que conozca bien la senda, ya que si te alejas de esta, podrías perderte.

Los mejores meses para vivir una experiencia en el Nevado son enero y febrero, porque te encontrarás con nevadas ligeras o tormentas que darán un toque único a tu viaje.

Y si quedas cautivado y deseas permanecer más tiempo en este paisaje, opta por alojarte en alguno de los dos albergues para alpinistas, los cuales ofrecen hospedaje en literas, estufa, estancia con chimenea, sanitarios, venta de víveres y vigilancia.

No hay duda de que el Nevado de Toluca tiene algo para todos. Tanto para los amantes de la aventura y las actividades al aire libre, como para quienes suban una montaña por primera vez, seguramente tendrán una experiencia inolvidable.

 

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