Narraciones de conquistas y triunfos, así como anécdotas y leyendas que se originaron en antiguos templos, palacios y casas de lo que ahora son la avenida Pino Suárez y el Zócalo es lo que puede conocerse al recorrer las Calles del Centro Histórico.

Foto: By Omar David Sandoval Sida – Own work, CC BY-SA 3.0

Un viaje al pasado es llegar a la casa de los Condes de Santiago Calimaya, que alberga hoy en día el Museo de la Ciudad de México, que entre sus patios y muros guarda una historia que se remonta a 1527, cuando el licenciado Juan Gutiérrez Altamirano llegó a la Nueva España procedente de Cuba. El esposo de Juana Altamirano Pizarro, prima hermana del conquistador, recibe diversas propiedades, entre ellas, el predio donde se construye la casa de los Condes de Calimaya, llamada así por el poblado del mismo nombre y por el título del conde de Calimaya, dado en 1616 a don Fernando Altamirano y Velasco, descendiente directo de Juan Gutiérrez Altamirano, quien se casó con una nieta del virrey Luis de Velasco. El auge económico de la familia permitió construir este palacio de tezontle y cantera que conserva su gran puerta de cedro labrada con figuras alusivas a la heráldica de la familia, mientras que la herrería fue forjada a mano.

Luego toca turno al cercano templo de Jesús Nazareno, también llamado templo de la Sagrada Concepción, sitio emblemático ya que ahí se encuentran enterrados los restos del conquistador Hernán Cortés, aunque nuestro guía nos dice que hay quienes aseguran que en realidad sus restos descansan en Coyoacán.

Esta iglesia, construida entre los siglos XVII y XVIII, está junto al hospital de Jesús, y tiene entre sus vestigios el mural Apocalipsis, obra de José Clemente Orozco. Ahí se atendía a los soldados, mientras que el recinto religioso se convirtió en refugio de esclavos negros, a quienes los frailes protegían mientras tramitaban su libertad.

El templo de Jesús Nazareno, declarado monumento histórico en 1932, se caracteriza por su portada construida con piedras trasladadas una por una desde la catedral, dedicada en honor de la virgen de la Concepción, pero antes de todo esto, este sitio fue un paraje llamado Huitzilac (lugar de colibríes en náhuatl) donde se dice brotó la fuente de agua que inundó la ciudad de Tenochtitlán cuando el tlatoani Ahuizotl trató de traerla de Coyoacán a través de un acueducto. Dicen que en este sitio se reunieron por primera vez Cortés y Moctezuma Xocoyotzin. En el hospital de Jesús, de techos con vigas de madera, arcos, dos jardines y una escalera de diseño vanguardista para su época, destaca un busto de Hernán Cortés creado por Manuel Tolsá a principios del siglo XIX.

Foto: De Adrián Cerón – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0

Si el calor o la lluvia no acaban con los ánimos, puede continuarse el recorrido por el Antiguo Colegio de San Ildefonso, donde hay restos de escaleras prehispánicas, y por el adyacente Templo Mayor, encontrado el 21 de febrero de 1978 por trabajadores de la compañía Luz y Fuerza del Centro cuando realizaban obras de cableado. Aquí se exhibe el monolito de la Coyolxauhqui (la adornada con cascabeles), deidad lunar mexica, hija de Coatlicue y hermana de Huitzilopochtli. El hallazgo se dio cerca de la esquina que forman las calles de Argentina y Guatemala, en pleno corazón de la Ciudad de México.

Mientras se observa la majestuosidad del Zócalo, rodeado por la Catedral Metropolitana, el Templo Mayor y por edificios como el que alberga el Monte de Piedad, que dicen historiadores, fue blanco de la célebre batalla de la Noche Triste, te transportarás al pasado y resultará una buena alternativa ahora que se acercan las vacaciones de verano.

Así es que si quieres saber sobre ésta y muchas otras historias, ya sea sobre el paradero de los hijos de Hernán Cortés, acerca de la derrota de Moctezuma o de cómo los dioses y diosas prehispánicos manifestaban su deseo de sacrificios, entonces prepárate para recorrer el corazón de la Ciudad de México con la familia o con el apoyo de los guías.

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