Al caminar por Avenida Paseo de la Reforma entre Florencia, Avenida Chapultepec e Insurgentes nos encontramos con la Zona Rosa, que se dice fue el artista plástico José Luis Cuevas quien le llamó así por la tranquilidad que tenía hace varias décadas.

Foto Juan Rodrigo Becerra

Como parte de la colonia Juárez, tiene su origen a fines del siglo XIX como zona residencial caracterizada por grandes casonas y palacios eclécticos, habitados por personalidades de la sociedad porfiriana.

Foto Juan Rodrigo Becerra

En los primeros años eran pocos los predios construidos y su ubicación fuera del centro originó aislamiento del resto de la ciudad por sus características sociales. Aquí las edificaciones se hicieron al estilo europeo en calles que hasta hoy tienen nombre de ciudades de ese continente. Por sus características y habitantes, fue zona neutral durante el Golpe de Estado de 1913, la Decena Trágica, y durante esos días albergó en las instalaciones del Hotel Geneve a embajadores y representantes diplomáticos acreditados en México.

Foto: Juan Rodrigo Becerra

Durante la Segunda Guerra Mundial y a fines de los 40 se empezaron a edificar grandes hoteles en Paseo de la Reforma y esto propició la visita de turistas extranjeros, que como consecuencia trajo cambios de uso de suelo y la venta de las casonas; de esta manera aparecieron boutiques, restaurantes, centros nocturnos y galerías de arte donde se reunían artistas y escritores como José Luis Cuevas, Vicente Rojo, Manuel Felguérez y Vicente Leñero.

Foto: Juan Rodrigo Becerra

Sus calles se convirtieron en lugar de moda y sus cafés en el lugar para ser considerados punto de encuentro de la ciudad, pero el glamur de años pasados comenzó a decaer  en los 80. Y en la actualidad comienza a resurgir para recuperar su brillo, ya que alberga grandes hoteles y centros comerciales, como es el caso de Reforma 222, donde se encuentra en esta temporada decembrina un gran árbol y diversas figuras de la obra El Cascanueces, ya que durante la inauguración de dicho árbol La Compañía de Ballet y Circo de México presentó una puesta de este clásico de Navidad donde dos artes escénicas se combinan para ofrecer al público una obra original navideña, que fusiona el maravilloso mundo del circo con la magia del ballet clásico.

Esto es una prueba de que la Zona Rosa se mantiene viva al ofrecer diversas opciones de entretenimiento y diversión.

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