La riqueza arquitectónica de la capital poblana, sus barrios, gastronomía y festividades, como es su feria anual, que se realiza del 6 de abril al 10 de mayo, se pueden disfrutar al viajar desde la Ciudad de México. Después de un recorrido de dos horas y media, en promedio, se llega a la heroica Puebla de los Ángeles, fundada en 1531.

Esta ciudad colonial ubicada en el centro oriente de la República Mexicana, catalogada durante el Virreinato como el cruce de comercio más activo de la Nueva España, se puede descubrir caminando y en automóvil; pero si se busca una perspectiva distinta, la opción es subir a un Turibús que lleva a conocer el Centro Histórico de Puebla, declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1987. A través de narraciones se conocen anécdotas y datos históricos de distintas iglesias y capillas como la Catedral, que muestra majestuosa construcción barroca en la que se combinan ladrillos y azulejos de talavera, que son orgullo de la identidad arquitectónica de Puebla.

También se aprecian diversos aspectos de la Zona Histórica de los Fuertes, el Lago de la Concordia, la Plazuela de los Sapos, el Barrio del Artista, el Barrio de la Luz y el Mercado de Antigüedades, así como otras edificaciones.

Al descender del Turibús se puede apreciar con detalle la Biblioteca Palafoxiana, considerada Memoria del Mundo por la UNESCO; el Palacio Municipal; la Antigua Penitenciaría de San Javier; el Antiguo Colegio del Espíritu Santo, ahora Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y el Museo Nacional de los Ferrocarriles.

Foto: Teatro principal de Puebla, México, autor Diego Delso bajo la licencia CC-BY-SA 3.0

Luego de visitar el Zócalo, el Barrio de Analco, el Paseo Bravo, el Monumento a los Héroes de la Independencia y el Monumento a Juárez, no se pueden dejar de conocer las construcciones contemporáneas como el Teleférico, desde donde se aprecia el crecimiento de la ciudad de Puebla; el estadio de futbol, el Teatro Principal y la Angelópolis, considerada la zona de mayor desarrollo del Estado.

La gastronomía es otro de los atractivos turísticos de Puebla, y entre los restaurantes donde se puede degustar el tradicional mole poblano se encuentra la Fonda Santa Clara. Después de comer, una opción es caminar; y durante el paseo se encuentra el mercado de artesanías, donde para halagar el paladar las tiendas de dulces ofrecen galletas, amarantos, borrachitos, camotes, alegrías, sólo por mencionar algunos. Otras de las tradiciones son las fiestas, como el Carnaval del Barrio de Xonaca, la Celebración de la Batalla del 5 de Mayo, o la Feria de Puebla, que del 6 de abril al 5 de mayo ofrece a quienes la visitan: palenque, teatro del pueblo y la oportunidad de ser un espacio de convivencia familiar.

La capital poblana cuenta con hoteles de diferentes precios y categorías. El servicio de Turibús también tiene distintas opciones para recorrer y conocer esta ciudad, y después regresar a la terminal de ADO, localizada en el Aeropuerto Benito Juárez.

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