“Sobre la punta de la tierra”, su toponimia náhuatl, es un pueblo con excelente clima y diversos servicios de hospedaje, spas, restaurantes y mercados; así como gastronomía, artesanías, museos, arquitectura y música. Forma parte de la Ruta de los Conventos gracias al Ex Convento de San Juan Bautista, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En dicho monumento destacan los frescos originales y una singular colección de momias que muestran la forma de vida de las personas que habitaron el lugar y que fueron encontradas en la nave mayor de la iglesia. El pueblo se distingue por sus artesanías en barro, como las ollas de cuatro orejas y otros utensilios de cocina, además de figuras que van desde án- geles y querubines hasta soles, lunas y figuras animales. Es además considerado la cuna del Chinelo, pues los antecedentes más remotos de esta danza se relacionan con el municipio. Des- taca el Centro Cultural La Cerería, que data del siglo XVII y que fue en su tiempo una exitosa fábrica de velas. Durante siglos ha perdurado la Banda de Tlayacapan, la más antigua de México (1870), que con 40 integrantes conserva su vínculo con la comunidad y se presenta dentro y fuera del país. En el plano gastronómico, se pueden degustar el mole verde de pepita (pipián), acompañado con tamales de sal, charales y frijoles blancos; el mole rojo de pepita también con tamales de sal y frijol cocido, mole de guajolote, salsa verde y tlacoyos de haba y frijol. De postre, frutas al horno y nieves de sabores. 

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Zona: Morelos

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