Fotografía de Juan Rodrigo Becerra
Fotografía de Juan Becerra

El regreso de José Tomás, quien tomó la alternativa hace 20 años en La Plaza de Toros México de manos de José Gutiérrez con Manolo Mejía como testigo y tras 6 años de ausencia en éste escenario taurino tan importante, generó una expectativa desmedida. Desde muy temprano las calles se empezaron a llenar poco a poco, dando vida a restaurantes, bares, puestos de comida y a todo tipo de comercios. Los boletos en reventa, superaban los $145,000 pesos por un lugar en barrera.

Las puertas de La Monumental se abrieron y la gente comenzó a entrar hasta el punto de abarrotar los accesos. Tras establecer un poco el orden, el continuo ingreso del respetable llenó “hasta el reloj” como se le conoce coloquialmente a una entrada de más de 45,000 espectadores; esto no se veía desde hace 20 años, en aquella ocasión, el cartel estelarizado por el matador Enrique Ponce.

El Coso de Insurgentes lucía imponente, con el colorido único y representativo de nuestro país. El ambiente que predominaba era de alegría, de expectativa y sobre todo de mucha ilusión. Viajaron personas de distintas partes de la república e incluso del mundo con el fin de ver a una de las máximas figuras del toreo para presenciar su inigualable arte, gracia, técnica y valor.

Fotografía de Juan Rodrigo Becerra
Fotografía de Juan Rodrigo Becerra.

El paseillo comenzó con quince minutos de retraso. Al ver el público salir a Joselito Adame y a José Tomás los aplausos no cesaron. En cuanto a la tan esperada corrida, se puede resumir en los siguiente: El primer toro “Bellotero” de la ganadería Los Encinos lidiado por José Tomás  le sacó dos sustos, “El Maestro” se levantó y siguió a su mas puro estilo, haciendo posible lo casi imposible, cortando una oreja con opiniones divididas. En los siguientes toros se vio un toreo técnico con escasas chicuelinas y recortes, además de las ocasionales verónicas poco hiladas.

Se regresaron 2 reces bravas y conforme pasaba la tarde, el público se notaba cada vez mas impaciente. Con el último de la tarde, el torero mexicano, quién se ha ganado un lugar en la tauromaquia, Joselito Adame salvó la tarde con “Patol” de Los Encinos, dejando en claro su valor, personalidad y entrega que le valieron 2 orejas.

Si bien faltó calidad en los toros lidiados y la tarde no fue precisamente lo que se esperaba, quedó muy claro que en México existe una gran afición por la fiesta brava y que ésta sigue viva!

Dejar una respuesta

Escribe tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí