“El Mito trágico de- El ángelus- de Millet”;  ese paralelepípedo ataúd enterrado a los pies de una mujer y un hombre, padres de un hijo único caído en la guerra, tiene una brutal analogía con el juego simbólico y el discurso final con el que lleva a escena Agustín Meza: “Los Mansos” de Alejandro Tantanian.

La carga inconsciente de la muerte, la pérdida del hijo que es padre y espíritu santo, la tierra removida en un éxtasis epiléptico tónico-clónico, son elementos paroxísticos que implican un riesgo descomunal en su investigación y creación, a todas luces trascendente y universal. Tendencias eróticas manifiestas en el teatro de Meza que guardan en la encarnación de Genny Galeano, cercanía con el críptico delineamiento de la energía femenina como condición detonadora de la inspiración, que en este caso pende de una delicada línea entre locura, sueño y  un peligro latente real, no teatral.

Agustín es un poeta sin tatuajes, con 24 años  de viaje a bordo del globo: “Das Ghetto” (metonímia física pero inmaterial pues incide en el discurso y el tiempo del viajero espectador al que tiende su canastilla, con la que ha subrayado físicamente algunos espacios donde se han presentado en años recientes) que ha desarrollado un sistema conceptual refinado y altamente transgresor, se trata de un radical en términos oníricos.

El grado cero de semantización espacial, es decir, el espacio como recipiente, la ficción de contingencia que al tiempo ubica; puentes de apertura hacia lo interno del momento presente del espectador (confesiones y evocaciones no épicas más subjetivamente personales).

La imbricación de su lenguaje desde el plano de lo auditivo, presenta una narrativa de atmósfera unívoca. En este caso, la ejecución de Steven Brown va más allá de la figura acartonada del músico escénico o el conector de atmósferas incidentales. Es prácticamente una escritura aparte, un narrador telón ambivalente con memoria en la piel de la voz.

El sax corifeo dota de nocturnidad  y obsesión agónica cada objeto dentro de la escena, estos  se configuran como espectadores y entonces asumen un primer plano. La secuencia abandona un momento a los personajes y a los elementos; así los objetos tienen espacio para manifestar su voz, su desgarramiento subordinado insertos en  la  tragedia.

Es palpable una influencia fecunda de la  estética cinematográfica de Bergman y Tarkoswsky  en la compañía “El Ghetto”. En ella se  develan panorámicas y cosas lejanas cuando el sonido tiene su propia línea narrativa, por lo cercano al espectador. En este caso, la presencia del piano y el pianista,  generan uno de los rasgos más genuinos de la creación de Meza, un sello podría decirse: Los planos muy abiertos en aparentes marcos delimitados, siempre en una condición de inevitabilidad extrema y lacerante.

Genny Galeano es una actriz referencial que ha luchado como poseída sin conceder ni firmar su rendición desde su origen. Un ser que pertenece a la comarca del teatro con mayúsculas, que se desliza por su voracidad pasional, lectora e inspiración lunática, que define con sus trabajos y presencia a esta compañía, con un cúmulo notable de montajes como integrante sustantiva y co creadora, mismos que pueden ya considerarse como icónicos en la escena mexicana contemporánea; sin contar las participaciones que en festivales internacionales han resonado con argumentos estéticos considerables: “Somos una compañía de outsiders, los que estamos aquí somos lo que en ningún otro lugar podríamos ser”.

Agustín Meza en una plática antecedente a esta “diabla”, se declara en pie de guerra: “Vamos a seguir y a montar con y sin apoyos”, de ahí enlista una serie de proyectos a cual más de lúcidos, que casi pueden materializarse al imaginarlos cuando los describe.

“Se nace roto, se vive gracias a remiendos” y es frente a esta diada – Genny y Agustín- que se agolpan imágenes y proyectos que se suman , apresuran y decantan, no pueden esperar, ya  están ahí para salir de un solo golpe. Ráfagas de viento sacuden el globo “Das Ghetto” en la Ciudad de México y  tras los primeros meses de arribo, “Los Mansos” es el testimonio nítido, álgido y revelador de una compañía que transgrede y trasciende por la honestidad de  su discurso.

“Los Mansos” de Alejandro Tantanian cuyo reparto también integran: José Luis Villalobos y Xavier Lara, actores que hacen gala de una notable condición reactiva, desde sus personajes, para establecer una respuesta cinética auténtica directo a la médula del espectador, contará con la presencia del autor en la función de develación y cierre.

Es en el “Mito trágico de- El ángelus- de Millet”  que Salvador Dalí se refiere al terror que nos provoca la muerte, los delirios  a los que nos convoca más allá de la composición plástica, son terrores  psíquicos. Hay en esta caja escenario, caja pared, caja reliquia, asociaciones de imágenes que exponen un drama insospechado. El abandono y la posesión erótica salpicada por la muerte son mesas de disección hermosas por los encuentros que anuncian.

“Los Mansos” de Alejandro Tantanian. Dir: Agustín Meza. Con: Genny Galeano, José Luis Villalobos, Xavier Lara y Steven Brown.  Salón de escenografía del Centro Cultural del Bosque hasta el 9 de marzo. Jueves y viernes  20 hrs y  sábados a las 19 hrs. Entrada libre.

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